La trama mediática

Mis uvas de la ira

Vivo de milagro. No contento con renunciar a las uvas despepitadas por esos prejuicios que tenemos los progres gafapasta, acompañé la ingestión de cada una con un traguito de un licor hecho con las hierbas que recolecto para esta columna. Con la primera, ¡zas!, lingotazo de Gabriel Albiac, en ABC: "Catalán y gallego son formas geográficamente restringidas de evolución del latín. Su área de uso e influencia es muy limitada. Su rentabilidad laboral, nula. El vascuence es una bella reliquia. Que debemos mimar como se mima a las Cuevas de Altamira. Empecinarse en hacer de su uso instrumento comercial cosmopolita es como armar un F18 con hachas de sílex". Raspa, mamá.

Para la segunda, me decanté por un chupito de César Vidal, desde Francia con rencor, en La Razón: "Consentimos que un resentido aniquile la Historia y a la nación porque a uno de sus abuelos lo fusilaron los del bando al que pertenecieron buena parte de los padres de sus compañeros. Lo de Francia es 'grandeur', lo nuestro, la mezquindad que explica nuestros fracasos".

Las alegres burbujas de Cope

Con un lagrimón que me impedía distinguir a Belén Esteban de Jorge Javier -no le digan a Roures que no vi las campanadas en La Sexta-, deglutí otra uva y me puse un culín (con perdón) de Isabel San Sebastián, cosecha Cope: "En la medida que el individuo está solo es más vulnerable a la penetración ideológica de un determinado modelo social que es el que pretende imponer este Gobierno. Eso se llama ingeniería social y lo han hecho todos los totalitarismos del mundo".

From lost to river, descorché un Juan Manuel De Prada, también Denominación de Origen Cope, y libé a modo: "Hoy contemplamos los efectos de esta devastadora acción: matrimonios deshechos a velocidad exprés, abortos en cantidades industriales, hogares desbaratados con el menor pretexto, hijos desparramados y convertidos en carne de psiquiatra, nuevas formas combinatorias humanas negadas a la transmisión de la vida, etcétera".

Sin saber -y sin importarme ya un pito- si entraba al año 2010 o a la Edad de Piedra, me amorré al exótico destilado de un tal Bruno Aguilera en La Razón: "La liberación de la mujer no es la ley del aborto ni las memeces sucesivas que realiza la señorita Aído para justificar el sueldo. No, las mujeres desempeñarán el papel que se merecen en el siglo XXI gracias a las que, como Haidar, van por la vida con dos ovarios bien puestos". Y así, hasta doce uvas. Las de la ira.