La trama mediática

El niño de los escupitajos

Confirmado. Lo de Juan Manuel de Prada viene de lejos. Desde la mismísima infancia. Su propia garganta lo confesó sin rubor alguno en una gragea matinal de Cope que le salió pasada de sacarina. Hablaba de su zozobra la víspera de la llegada de los Reyes Magos ante los méritos que había hecho para cosechar carbón: "Había desobedecido a mis padres; en el patio del colegio, había participado en varias trifulcas... También había lanzado un escupitajo a la niña que se había negado a darme un beso". ¿Les cuesta algún trabajo imaginar lo último? A mí tampoco.

En realidad, no hay nada que pueda sorprenderme del personaje revelación de la casquería opinativa durante 2009. Este año también lo ha empezado fuerte. Con esa revelación, y con frases lapidarias como las que les voy a transcribir y con las que -miren por dónde- coincido plenamente: "Empezar el año escuchando mentiras hinchadas es como empezar el día rascándose la sarna. La mentira entronizada y no combatida llevará a la destrucción de nuestra convivencia".

El hackeo que no fue

Con un par, después de soltar eso, el ubícuo de la emisora episcopal participó en una tertulia dedicada casi monográficamente a lo que los presentes ya sabían que no se podía llamar ni por el forro hackeo de la página web de la presidencia española de la Unión Europea. El maestro de ceremonias de la francachela, el tibio Nacho Villa, ya había dejado entender a temprana hora que la verdad sobre ese asunto o cualquier otro le importaba una higa: "Lo que realmente es para reírse es que ha costado doce millones de euros la seguridad de esa página web". Ni aunque hubiera costado mil se habría librado de la gracieta de un fotomontaje difundido viralmente, señor Ignacio. Juan Carlos Girauta, para el que también la realidad es una anécdota menor que se debe obviar si se trata de atizar al enemigo, pontificó: "Estas cifras para la seguridad de una web que, encima, el día que se estrena te pasa eso y es verdaderamente chusco". Qué tendrá que ver la entrepierna con comer trigo.

Ajeno, por el momento, al hackeo que no fue tal, Alfonso Ussía echaba su tercio a espadas desde La Razón sobre la presidencia europea de Zapatero con su habitual exquisitez: "Menos mal que le han puesto dos ejecutivos para restarle poder. De no ser así, ay de la vieja y puta Europa, pobrecita ella". Y su diario, regalando los domingos la versión en español del periódico del Papa. Ave María Purísima.