La trama mediática

El petrolero ecologista

Si vuelven a entrullar a Juan López de Uralde, propongo que asuma la dirección de Greenpeace España de forma interina el presidente de Repsol, Antonio Brufau. ¿Que cómo va a liderar la lucha verde el mandamás de un emporio que tiene por actividad principal la producción de lo que está convirtiendo el planeta en un botafumeiro? Hombre, de algo hay que vivir. Si hubieran leído el artículo de página completa que publicó ayer en ABC, sabrían que bajo su cartera de hidrocarburo late un corazón eco-alternativo. Compruébenlo: "Tenemos que hacer esta realidad todo lo sostenible que el clima del planeta y el bienestar de las generaciones futuras necesitan. En este sentido, no debemos perder de vista el bienestar de las generaciones presentes. En esta materia no puede haber dudas ni matices: todos tenemos que luchar contra el gravísimo problema que representa el cambio climático". Denle tiempo, y lo verán a bordo del Rainbow Warrior II montando bulla frente a una de sus plataformas petrolíferas.

Tertsch: de Haití al monotema

Aventurábamos ayer que en su segunda columna tras recibir el alta, Hermann Tertsch explicaría por qué dejó que se alimentara una leyenda que él sabía falsa. No lo hizo, pero tiene una buena excusa, porque su sentido de la actualidad le llevó a hablar del terremoto en Haití. Claro que las buenas intenciones le duraron un par de líneas. A las primeras de cambio, escribió: "Haití era inevitable. El drama español no". A partir de ahí, se dejó llevar por sus mono-obsesiones: "Así, los reinos de Pajín o Aído, las tristes mentecatadas de Blanco o Salgado, de De la Vega o del propio irrisorio Gran Timonel, son una mendacidad que insulta minuto a minuto a los españoles y sus necesidades". Había comenzado, insisto, hablando de Haití.

También Joaquín Marco parecía que iba a dedicar su columna de La Razón al entretenido folletón político-sexual norirlandés. Con perplejidad descubrimos que su ánimo era, en realidad, tomar el lío de pantalones y moral de doble fondo como prueba de que el Ulster no sirve como espejo para los vascos. Se lo juro: "La historia sentimental o sexual de Iris sería en el País Vasco más tolerable. Otra cosa son los miles de euros que la dama en cuestión pidió a dos constructores. De tales actividades tenemos gran experiencia y me temo que el País Vasco no será excepción, pero la cantidad solicitada allí es como de risa: otra prueba que distingue los problemas vasco e irlandés".