La trama mediática

El perdón y otros cuentos

Pensaba que era carbonilla lo que se había instalado en mi lacrimal izquierdo, pero no. Se trata de una declaración leída sin protección antes del alba de ayer en la primera página de El Mundo. Emboscada entre una noticia sobre la economía griega y una foto de los funerales de Estado en Polonia, María Dolores de Cospedal lanzaba esta bomba de humo: "Pido perdón por el caso Gürtel a los ciudadanos". Hechos huéspedes, los dedos se afanaron en achicar papel hasta el interior del periódico, donde estaba la entrevista íntegra de Esther Esteban a la número dos del Partido Popular. Allí el titular tenía coletilla: "sean o no votantes del PP". Una frase que vale por cincuenta mil folios.

No imaginaba uno el poder inspirador del Domingo de Misericordia que la Iglesía católica celebraba la víspera. No es que lleve al día el calendario litúrgico. Lo sé porque el editorialista de Cope se había tirado este largo sobre el perdón: "Es fuente de auténtica paz en el mundo, que no nace de la virtud de los hombres, sino de que Dios está dispuesto a perdonar una y otra vez las peores ofensas y a renovar ese amor sin medida testimoniado por Cristo en la Cruz". No, claro, él no lo decía por los presuntos pecadores de Génova 13 y aledaños, sino por los curas pederastas. Pero el mensaje es el mismo: pelillos a la mar.

Cuentos para hombres-hombres

Para quien no hay clemencia, sin embargo, es para la ministra de Igualdad. Sus reflexiones sobre el sexismo de los más famosos cuentos infantiles han cosechado no menos de una docena de columnas dizque chistosas en los papeles del ultramonte. Les va un botón de muestra, firmado por Martín Prieto en La Razón: "La chica [Bibiana Aído], que canta el himno a los hombres andaluces, se supera. ¿Pero hay algo más machista que el flamenco, que es de lo único que sabe esta jovenzuela jacarandosa? En cuanto el lobo se recupere la comerá. Hola mi amor, yo soy tu lobo. ¿Abortas?"

Ussía, Vidal, Gistau, Buruaga y otros más repetían gracietas similares que les evito. Mejor reservo el espacio que me queda para el sietemachos de ABC, Jon Juaristi, que presumía de educar a su hijo con esos cuentos y con otros aún más altos en testosterona: "Mientras pueda, seguiré maleándolo en la honorable ética del guerrero. Prefiero que salga un poco facha, como John Wayne, a que, con el pretexto de la igualdad de géneros, me lo conviertan en otro Blancanitos". Dirán del pobre crío que de tal palo...