La trama mediática

Correa, mártir de la democracia

Tiempo al tiempo, un día veremos al presunto capo de la Gürtel trasegando vinos y opiniones de brocha gorda en las tertulias de Intereconomía. De momento, La Gaceta, prótesis impresa del grupo ultramontano, se afana en confeccionarle una túnica de mártir de la democracia. "Paco Correa tiene buen aspecto. Ha envejecido pero se le ve fuerte y atlético", comienza entregado un reportaje del vividor Román Cendoya, que consiguió, previo pago de la difusión de un comunicado del fulano, un vis-a-vis en la trena con el que gusta ser llamado Don Vito. Paco para los amigos, como han visto.

Debió de ser gloriosa la coyunda dialéctica, a juzgar por el entusiasmo del tribulete en denunciar la injusticia que padece el domador de gaviotas. "Es plenamente consciente de que es víctima de una instrucción mal hecha y con fines políticos", nos enternece Cendoya, unas líneas antes de rematar su retrato legendario del proscrito: "Correa tiene miedo de la Policía y considera que España es un país sin Justicia, un Estado policial con una Policía corrupta". Por sus ídolos los conocerás.

La liberación de Díez Usabiaga

De preso a ex-preso, no ha sido objeto del mismo almíbar el sindicalista abertzale Rafael Díez Usabiaga, puesto en libertad en aplicación de la legislación penitenciaria vigente por -¡ay, Dios!- Baltasar Garzón. Según se albriciaba en El Mundo el soñador de conspiraciones Federico Jiménez Losantos, eso sólo ha podido ocurrir por dos razones, y ninguna de ellas buena: "La duda que ahora pesa en la opinión pública es si la escandalosa suelta de Usabiaga es una forma de comprar protección por parte del juez o el prólogo a una nueva negociación de Zapatero con la ETA, que tras los últimos reveses políticos, económicos y judiciales, estaría servida". Con menos pedigrí y gracia que el turolense, el anónimo editorialista de Cope chapoteaba en el mismo charco: "Esperemos que la libertad de Usabiaga y compañeros no sea el precio a pagar por un nuevo aterrizaje del mundo de ETA en la política".

A riesgo de que se les atragante la columna y se acuerden todo el día de mis muelas, les dejo en sus estertores con la penúltima de Pío Moa en Libertad Digital: "Entre los fusilados y damnificados por el franquismo hubo un número muy elevado de chekistas y autores de crímenes realmente sádicos, sicarios abandonados por sus jefes huidos al extranjero con inmensos tesoros robados al pueblo español en su conjunto". Anote, Varela.