De serpientes y culebrones

Como éramos pocos con el guadañazo y la reforma laboral, La Razón le mete el fórceps a la serpiente a ver si pare trillizos. “Alta traición en ETA: Thierry entregó a Txeroki a la Policía”, vocea en cuadrofonía en primera página, sobre una foto del supuesto Judas de la banda. En el interior, y advirtiendo que habrá más entregas, Jesús María Zuloaga nos larga el primer capítulo del folletón titulado “La mayor crisis de la historia de ETA”.

Se estarán preguntando a santo de qué dar tanto bombo a una cuita interna de los terroristas, pero dejarán de hacerlo cuando sepan que el aliño del exclusivón era una entrevista al zahorí Jaime Mayor Oreja. “ETA cree que tiene opciones con el proyecto de Zapatero”, sentenciaba el vidente, y añadía: “ETA y el Gobierno nos están engañando a todos los españoles”. El hechizo se rompía cuando el entrevistador le preguntaba si tenía alguna prueba: “No, pero no la necesito porque yo no soy un juez. Soy político y mi obligación como político es hacer diagnósticos”, respondía, ufano, el rastreador de negociaciones. Con la misma dotación de indicios (o sea, cero), el editorialista coronaba la jugada: “No puede ser casualidad que destacados batasunos se hayan arriesgado a movimientos de distanciamiento que en otra situación de la banda habrían sido inimaginables”.

Díez Usabiaga, el mal hijo

Lo divertido es que El Mundo nos obsequió también ayer con otra novelita ambientada en la misma cloaca, aunque, eso sí, con un toque de drama familiar: “Usabiaga admite que dedica a su madre apenas una hora al día”. El sustento del titular era un informe conseguido de extranjis en el que el propio antiguo sindicalista da cuenta de sus movimientos desde que fue excarcelado para cuidar a su progenitora. Por si alguien se había perdido en la trama, el editorialista aclaraba: “Teniendo en cuenta la intensa actividad que la ilegalizada Batasuna está llevando a cabo para blanquearse y poder concurrir a las municipales, no es difícil saber a qué dedica su tiempo Díez Usabiaga”. ¡Así que era eso!

Ya ven que aquí todo se reduce a actos de fe. Creer a pies juntillas es la esencia, no ya del catolicismo, sino de la españolidad. Lo clamaba desde Cope Juan Manuel De Prada, quejoso con la futura ley de Libertad Religiosa: “Nuestros gobernantes pretenden la aniquilación de lo constitutivamente español, marginando la herencia histórica que hizo posible el nacimiento de nuestra conciencia nacional”.