Opinion · La trama mediática

Huelga-trampa

Loado sea Mayor Oreja. A su hija putativa, la tregua-trampa, le ha nacido una hermanastra, la huelga-trampa. La criatura ha sido presentada en sociedad por La Razón, que ayer titulaba “29-S. La huelga amañada” sobre una espectral fotografía en contrapicado de la pareja de moda, Méndez y Toxo. En el interior, los columneros soplaban con brío la vuvuzela. “Y volverán los mal llamados piquetes informativos, y los cánticos contra la patronal y seguro que contra la derecha. Al Gobierno poca leña, que son de los nuestros”, escribía Ernesto Sáenz de Buruaga. Mientras, José Antonio Vera, que llevaba meses azuzando a los sindicatos, confesaba que era de mentirijillas: “No se trataba de que convocaran huelga general, como entendieron erróneamente algunos. Se trataba de ejercer el contrapoder sindical para cortar la destrucción de empleo en España”.

Desde su púlpito con fecha de caducidad en Cope, Nacho Villa regaba la misma flor conspiranoica: “Una huelga pactada con el gobierno: tú pataleas en la calle y yo hago como que me enfado”, decía. Antes, eso sí, se había bañado en credibilidad, pues su comentario -pásmense- va patrocinado por una marca de coches y empieza tal que así: “Si vienes este mes al concesionario equis, te regalamos las alfombrillas”. Con su propia voz, se lo juro.

Hay quintales de tinta y saliva derramadas sobre la convocatoria diferida, pero nos conformaremos por hoy, a modo de corolario, con la sentencia lapidaria del exmaoísta Federico Jiménez Losantos en El Mundo: “Una Huelga General sólo sirve para derribar a un Gobierno o a un régimen. Es un acto político violento que no favorece a los trabajadores ni al país”.

Homosexualidad y pederastia

Ahora que ya lo saben, están listos para asombrarse ante el enfado de Arcadi Espada -seguimos en El Mundo– con la consellera de Sanidad catalana por haber abierto un expediente a una clínica que promete curar la homosexualidad. Atentos a la comparación: “La consejera Geli, antes de ejercer uno de sus feos intervencionismos, podría responder, por ejemplo, si considera que la pederastia es una enfermedad. Y si existe evidencia científica”.

Por lo menos, no llamaba zorra a la consellera, como el bocabuzón de Intereconomía, convertido ahora en víctima por su empresa. “Brutal ofensiva de Zapatero y su Gobierno contra Intereconomía”, plañía ayer La Gaceta, tentáculo impreso del Grupo ultramontano. Si es que ya no le dejan a uno ni insultar a gusto.