Soldados sin chacha

Intolerable. Después de negar el palio en el Museo del Ejército a las gestas del Alcázar y la División Azul, la malvada ministra de la milicia quitará la chacha a los bravos miembros de los tercios hispanos. Como imaginan, La Razón está de uñas. “Defensa vuelve a la ‘mili’: quiere que los soldados limpien su cuartel”, protestaba ayer a gritos desde su primera página y completaba su desahogo en uno de los editoriales menores: “Defensa quiere ahorrarse esos contratos y que los militares cojan la fregona. Fuerzas de paz y ahora con escoba”. Pero alguien debió de transmitir mal la consigna en el boletín oficioso de la soldadesca, porque el chusquero José Antonio Vera aplaudía la decisión ministerial: “Cuando se va a la guerra no puede andar uno pendiente de si llega el catering a tiempo o si la señora de la limpieza te hizo la cama como es debido”. Ahí tienen a un caballero como los de antes.

Y aquí tienen a otro. Atiende por Arcadi Espada y se ha erigido desde su columna en El Mundo como abanderado del machirulismo con caspa. Caten la rijosidad: “Las piernas de las mujeres son un elemento de distracción colosal; y es en invierno, glaseadas por las medias, cuando alcanzan su gran momento. En el peor invierno hay una esquina urbana atestada, donde de pronto todo se detiene para que se oiga un nanosegundo de seda frotando los muslos”.

La pederastia es de izquierdas

Sacúdanse la perplejidad, que seguimos con una recreación de manual de la parábola de la paja y la viga en según qué ojo. Lartaun de Azumendi, monaguillo de Cristina López Schlichting en las cañís tardes de la radio episcopal, carraspea y suelta: “No hay que olvidar que la pederastia en Europa no ha sido nunca mal vista por la izquierda. En mayo del 68, en la época de los 70 han hecho apología de eso». Se lo prometo: en Cope, la emisora de la misma Iglesia que… Bueno, ustedes ya saben.

A esta columna le está faltando el delicado toque vasco que vuelve a estar de moda tras meses en la nevera. Paso a Ignacio Camacho, que llega desde ABC con una ración recalentada de esas palabras que ponen a tono a su parroquia: “Ese aquelarre de delirio soberanista en el que algunos ingenuos esperaban la conversión democrática de Batasuna forma parte de la estrategia marcada -por escrito para que no haya dudas- por la dirección de ETA”. Aquelarre, delirio soberanista, estrategia marcada por ETA. Aprendan esos mantras y tendrán hueco en cualquier tertulia.