La trama mediática

Un tricornio bajo el burka

Debate de profundidad -séptica, por supuesto- en la cátedra vespertina de Cope sobre el uso del burka. Miren que hay motivos para ser partidario de su prohibición, pero seguro que ni se les ha pasado por la cabeza el que se sacó de la sobaquera Cristina López Schilichting: "Yo me niego a que en los barrios españoles uno camine y se encuentre con cinco mujeres que vienen hacia ti y no sepas si son marcianos, señores o guardias civiles con bigote". Parece un argumento irrebatible, ¿verdad? Pues aún así, Gustavo Villapalos, rentista de su pretérito cargo de rector de la Universidad Complutense, consigue empatarlo: "Yo estaría encantado de que se llevara burka porque no llevaría corbata la mayoría de los días ni me tendría que afeitar. Iría estupendamente con el burka todo el santo día". Sólo el esgrimista Juan Manuel De Prada podía romper las tablas: "Yo, si gobernara un país, no permitiría que ninguna mujer llevara burka... porque no las dejaría entrar al país". Punto y partido para el zamorano.

La noria vasca

Se acusa el final de temporada. Las plumas de carga están con hambre de toalla y chiringuito. Hasta a Hermann Tertsch se le nota que anda lejos de su mejor estado de forma. Era esperable que terminase en escabechina su columna en ABC sobre los últimos episodios del folletón del norte, pero no. Un par de coscorrones de aliño al sufrido presidente de los socialistas vascos, y a firmar: "Algunos no estamos muy de acuerdo en que nuestro País, que es el Vasco, y nuestra nación, que es España, queden en manos como las de Eguiguren, probablemente lo peor del socialismo vasco. Lo más inmoral, según tantos, al que las víctimas traen al pairo".

Mucho más divertido, el tirabuzón sobre el mismo asunto de La Razón, que en la sección de chau-chaus El Submarino dice haber descubierto por qué hemos vuelto a la eterna rueda de molino. Atenta la compañía, que va el eskup: "Detrás del empeño de su presidente [del PSE] y del periodista que le hace de altavoz, había algo más que una cabezonería de guipuzcoanos. Se ha sabido que los movimientos que estamos conociendo en las últimas semanas pueden obedecer a una estrategia político-comercial, destinada a preparar el aterrizaje en el mercado editorial de un libro al que, por supuesto, no son ajenos los dos guipuzcoanos". ¿Estará Jaime Mayor Oreja, que es donostiarra, en este complot de Gipuzkoa contra la humanidad? Él soltó la liebre, creemos recordar.