Mal perder

Los amanuenses de Carpetovetonia se ponen muy faltones cuando palman. La prueba, en esa primera página que El Mundo donó ayer a la antología de la sobrada. “Triunfaron los animales”, pretendía ofender el portadista bajo una foto de Montilla y Carod Rovira. En el interior, el bípedo plumífero editorialista desarrollaba la gracia: “Podría decirse en este contexto que en Cataluña han triunfado los animales políticos menos racionales”. Después de doce páginas de llanto y morro torcido por la pérdida de su sangrienta diversión, Salvador Sostres berreaba: “La izquierda es esta rabia. Siempre han querido nuestras mujeres y nuestro dinero. Y hundirnos el yate sólo porque ellos no saben navegar”.

Eso, como botón de muestra. Lo demás, se lo sirvo sin anestesia. “Es una vara de castigo clavada en el morro de un toro simbólico llamado España”, se dolía Ignacio Camacho en ABC. “Todos estabulados y felices bajo la señera y del manto de la arrogancia. Dóciles todos y con vocación de ganado de establo, el toro bravo y la lidia son para ellos una provocación”, bramaba Hermann Tertsch también en el vetusto diario. “Bravo, tontitos”, se adornaba Carlos Dávila en La Gaceta, que acusaba en su primera página: “Zapatero calla ante el tauricidio en Cataluña”. A ver quién explica a los intereconómicos que “tauricidio” es, justamente, lo que se ha prohibido.

Lo próximo, los orgasmos

Luego hablarán en nombre de la lengua, como hacía en La Razón Paco Reyero: “Cataluña esgrime el derecho a decidir sin límites y mientras prohíbe los toros e impide la enseñanza en castellano.”. Su vecino de páginas azules, José Luis Alvite, derrotaba, como en él es costumbre, por la ingle: “Los seres humanos somos tan idiotas que el día menos pensado castigaremos algo tan natural como que la tentación de buscar el orgasmo concluya a veces en el placer de conseguirlo”, vaticinaba.

En Libertad Digital, la herida que escocía era la de rigor: “Menos España es menos libertad, también en los toros”, avisaba el editorialista. Por ahí va la obsesión de Jaime González, que en soberbia imitación de Arias Navarro gimoteaba en su videoblog de ABC que “España está en peligro”. Desde El País, parecía tranquilizarlo Fernando Savater subrayando la inequívoca españolidad de la medida: “El Parlamento de Cataluña prohíbe los toros pero de paso reinventa el Santo Oficio, con lo cual se mantiene dentro de la tradición de la España más castiza y ortodoxa”.