La trama mediática

De treguas y trampas

Ya está aquí, ya llegó. Con ustedes -tatatachán-, la única, la incomparable, la genuina... ¡Tregua-trrrrraaaampa! "ETA prepara otra tregua-trampa para colarse en las municipales" homenajeaba ayer La Razón al acuñador de la feliz expresión, Mayor Oreja. Pero algo no cuabraba, porque en el editorial reglamentario, en lugar de palos, había palmas para los habitualmente malvados fumanchús de Moncloa: "Zapatero y Rubalcaba han sido muy claros en esta materia, por lo que no sólo no hay que tener ningún atisbo de duda, algo que les gustaría a los radicales, sino apoyarles firmemente en la lucha contra ETA y su aparato político".

¿Y ese pasteleo? Ni idea, pero desde luego no va con la doctrina cavernaria, defendida a capa y cachiporra por el editorialista de La Gaceta -llámenlo Dávila- en una pieza titulada "Tramando una paz en falso". He aquí una muestra de su prosa: "Al Gobierno sólo le mueve conseguir los únicos beneficios electorales que puede lograr: presentarse como muñidor de una paz falsa". Al quite desde su rincón en ABC, César Alonso de los Ríos recuerda que a los socialistas ya les salió bien la jugada otra vez: "Las negociaciones con ETA de la pasada legislatura no le dieron mal resultado a Zapatero. Todo lo contrario. Le llevaron a López a la lendakaritza". Chúpate esa, Basagoiti.

Socialistas y etarras, mayoría progresista

Con una bola de cristal de más aumento, los adivinos del llamado colectivo Gees nos cuentan el final de la novela en Libertad Digital. Vean lo que está por venir: "La irrupción de la izquierda proetarra en las instituciones, su blanqueo, y el inicio de un proceso de cambio de estatuto jurídico en el País Vasco y Navarra, con socialistas vascos y etarras y/o ex etarras como mayoría progresista".

Tras esa muestra de clarividencia, otra aún mayor, de la mano del editorialista de Cope. "La escalada repentina de tensión emprendida por Marruecos en las relaciones con España, ha desaparecido como por ensalmo después de la llamada telefónica del rey Juan Carlos a Mohamed VI", escribía el profeta episcopal... desde una celda de aislamiento, seguramente.

Y como los superpoderes son también hereditarios, otro miembro de la familia real se dispone a salvar los toros. "La Infanta Elena hará hoy gala de su gran afición por la tauromaquia asistiendo a la corrida que se celebrará esta noche en la plaza de toros de Palma de Mallorca", aplaudía El Mundo bajo el epígrafe "Estocada política". Qué arte.