La trama mediática

Aznar pacifica Melilla

Llegó el Generalísimo Aznar con su tableta de chocolate y su melena, y los infieles, ya maduros por la imponente presencia del adelantado Pons, inclinaron la cerviz. "Baño popular para Aznar en Melilla", celebraba la edición digital de ABC, que añadía sin reprimir la emoción: "Decenas de personas aclamaban al ex presidente como si todavía lo fuese".

Se lo pierde Zapatero, que se hubiera llevado toda la gloria de haber hecho caso -del enemigo, el consejo- al ariete de La Razón Alfonso Ussía: "En la hoja correspondiente al 20 de agosto, escriba 'Melilla'. Y cámbiese el reloj de muñeca para recordar lo que quiere decir 'Melilla'. Que actúe de una puñetera vez, que parece marroquí". Lo de "marroquí", claro, con permiso de Antonio Burgos, al que esa palabra y su sinónimo más utilizado sacan de sus hispánicas casillas. "Yo prohibiría llamar la cursilada de 'reino alauita' a lo que toda la vida de Dios ha sido la morería del romance de Abenámar", se explayaba en ABC.

Catalanismos que afean el español

Tres columnas, tres, se ha apañado el vivo columnero con el chollo de las prohibiciones. Vean qué más proscribiría: "El 'pienso de que', el 'han habido', el 'sacarse la chaqueta' y tantos feísimos catalanismos que se están colando en nuestra lengua". Ya ven, también de eso tienen la culpa los pérfidos catalanes. Y si no se lo creen, atiendan al lingüista aficionado Amando de Miguel en Libertad Digital: "No me vale el argumento de que en Cataluña todos los catalanes pueden expresarse tranquilamente en los dos idiomas oficiales, catalán y español. Ese argumento falaz lo repiten algunas personas eminentes que anteponen el 'pienso de que' a esa declaración".

En el pecado llevan la penitencia los disolventes de la sacra lengua común. Además de separatistas, son unos antiguos, según revelaba La Gaceta, apuntando esta vez hacia la terrible Vasconia. "Guipúzcoa rechaza la bandera de moda", titulaba el papel intereconómico un texto que arrancaba así: "Con seguridad, no hay ahora mismo en todo el mundo una bandera más popular y respetada que la nuestra bicolor, la española. Sin embargo, la diputación de Guipúzcoa del PNV, alentada por la necesidad de votos de Zapatero, la rechaza porque, según advierte en una declaración pegada a su fachada, está impuesta por la ley de la fuerza". Como prueba del delito, una fotografía de la citada declaración, festoneada por el portadista con un marco rojo, amarillo y rojo. Puro glamour.