La trama mediática

Salvemos el chapiri

Siete letras. Cubrecráneos legionario cuya próxima eliminación del ajuar de los ennoviados con la muerte está provocando una hemorragia de nostalgia rancia en las papelas de choque. No vayan a Google. Chapiri es el nombre del sagrado gorro que llama a preservar, entre otros, Libertad Digital, recordando que antes de este tremendo golpe ya hubo una ordenanza "para acabar con la especial indumentaria y aspecto físico de los legionarios que puso coto a barbas frondosas, patillas y camisas abiertas mostrando el pecho. Es decir, lo más característico de este cuerpo que lo hace tan querido por los españoles".

Más ofendido aún, Luis E. Togores, biógrafo del fundador de la garbosa tropa, asaeteaba desde La Razón a la ministra de Defensa: "Sepa usted que ese grito que tan poco le gusta -¡Viva la muerte!-, sus cantos legionarios, su disciplina, sus códigos de honor, su entrenamiento y su uniformidad componen un todo que se llama estilo legionario y que son la base de su eficacia y de su disciplina". Y por si cupieran dudas de por dónde derrota ideológicamente, el glosador de las hazañas de Millán Astray añadía: "Muchos ciudadanos echamos de menos aquellos gobiernos en que la cartera de Guerra era desempeñada por un soldado como el ministro Villalba". Socialdemócrata no parece.

Barcelona Acció Solidaria, en el punto de mira

Decepcionante, La Gaceta pasaba de largo el charco de la marcial cofia. Desde la innoble vuelta con vida de los secuestrados en Mali, los sabuesos del adiestrador Carlos Dávila dedican todo su tiempo a husmear el doble fondo de la ONG a la que pertenecen. "El director de Acción Solidaria acumula tres cargos públicos en Barcelona", aventaba a todo trapo. En la letra pequeña eso se quedaba en aire, pero faltaba la acusación definitiva: "Se define en Facebook como amante de la aventura y de no hacer nada". ¡Al cadalso con él!

Sin duda, apoyaría la moción Alfonso Ussía, que ha tardado cinco días en mojar su pluma en el lodo del secuestro y cuando por fin lo ha hecho, no ha sido muy original. "Los cooperantes de no se sabe qué llegaron a Cataluña y se olvidaron del resto de España. De la nación que ha rescatado sus vidas del perverso capricho de los terroristas", anotaba cansinamente en La Razón. Compitiendo en agilidad, ABC llevaba a su primera una noticia vieja que pretendía renovar con el comodín de los epítetos: "El proetarra Gara jalea que el Gobierno negocie por fin con terroristas". Tal cual.