La trama mediática

¡Que viva Suecia!

Una semana para el 29-S, y descontando. Deberían estar eternamente agradecidos Toxo y Méndez a los papeles de Diestralandia por contribuir a mantener encendida una llama que parecía condenada al fracaso. Ahora justifica vendas antes de la correspondiente herida y hasta semiplagios en los titulares. "UGT y CC OO buscan aislar España el 29-S por tierra, mar y aire", toca a rebato ABC. "Los sindicatos pretenden aislar España el 29-S por tierra, mar y aire para que la huelga sea un éxito", hace el eco La Razón, que desempata en sus páginas interiores avinagrando el titular: "29-S: los sindicatos plantean un estado de sitio". Fuera de concurso, El Mundo se pone leguleyo: "Proponen servicios supermínimos contra la doctrina del Supremo".

Pero este despendole obrerista se va a acabar pronto. Ahí está Suecia como anuncio de lo que nos espera más abajo. Hasta Estocolmo se escuchan los hurras de los amanuenses por la victoria de las dos derechas. Va la albricia del editorialista de ABC: "Muchos se extrañarán de que también en la tolerante Suecia haya hecho su aparición una fuerza política de estas características, pero lo cierto es que si eso sucede es porque, hasta ahora, otras fuerzas se han negado a afrontar el problema con el necesario realismo". Siempre más claro, Carlos Dávila traduce en La Gaceta la alegría a la lengua franca: "La izquierda (aquí el tontidúo ZP-Caldera) ha sido el de '¡hala, t’os pa dentro!' Sin mirar a quién. Y los nacionales se han rebelado", celebraba el éxito electoral del neofascismo sueco.

Muñequitas o tiorrillas

Con barra libre para el exceso verbal, José García Domínguez ríe en Libertad Digital la gracia machirula del Frankfurter Allgemeine sobre las ministras españolas: "Sólo una tara vergonzante de la mentalidad española, el íntimo sentimiento de inferioridad ante el resto de Europa, puede explicar ese iracundo arrebato patriotero de, entre otros, la señora Cospedal, a cuenta de un artículo humorístico de cierto diario alemán". A su vecino de zahúrda, Pío Moa, eso le parece aún muy flojito y lo corrige con la finura acostumbrada: "Las socialistas, indignadas por ser consideradas 'muñequitas de moda de Zapatero'. Pues tienen razón las chicas: no son muñequitas, sino tiorrillas. A la medida de Zapo: no llegan ni a tiorras, que diría Unamuno. Dicen que las critican por ser mujeres: qué error, qué inmenso error", se liaba con los signos de puntuación el exterrorista.