La trama mediática

Palmas a los pitos

Si los pitidos al presidente del Gobierno el 12 de octubre se han convertido en un clásico, el comentario jacarandoso en las papelas del día siguiente se ha constituído en género. Y lo mismo que la bronca sube en decibelios de año en año, en inversa proporción, los amanuenses rebajan la catadura de sus argumentos. El del editorialista de ABC es de aurora austral: "No es justo que, año tras año, la Fiesta Nacional sea noticia por los abucheos a un presidente. Pero tampoco lo es que, año tras año, ese presidente no haga absolutamente nada por evitarlos". ¿Detener a los que silban, vestirse de lagarterana, desmayarse?

Del esperpento al fingimiento, el editorial de La Razón ponía cara de "yo no fuí": "No estamos de acuerdo con que se abuchee al presidente del Gobierno ni a ninguna otra autoridad del Estado en la fecha más señalada de España". Nos lo creemos, sobre todo después de leer al opinador mayor del periódico de la mancheta azul, Alfonso Ussía: "¡Qué zipizape, qué marimonera [sic], qué pelotera, qué trapatiesta, qué ridículo! Sus medios afines dirán hoy que el público era de derechas. Era el pueblo, monines".

Nostálgicos de El Alcázar

¿El pueblo? Pues fíjense que hasta Pedro J. Ramírez en su videohomilía de El Mundo.es reconocía que entre los pitantes podía haber algunos "tal vez próximos a la extrema derecha que renace, y no hay más que ver cómo en el quiosco ya hay quien llega marcando el paso a dar satisfacción a los nostálgicos de El Alcázar". Por alusiones, abran paso, que llega Carlos Dávila a lomos de La Gaceta con el diagnóstico definitivo: "El desfile de ayer pareció más una Cabalgata de Reyes, una parada casi circense, que una marcha militar. Un desastre de organización con el público literalmente entre rejas. Fue un día de la Fiesta Nacional pasado entre broncas. Un horror".

Más argumentos a favor del preclaro Ramírez. En Libertad Digital, alguien que atiende por Pablo Molino se largaba una descarga titulada "Naturalmente, arriba España", con final casi capicúa: "Hoy es el día de la Patria, como ha podido comprobar un airoso Zapatero a poco que haya prestado atención al sonido ambiente, así que, como dirían los padres de Bono, Griñán o de la Vega, arriba España". Y si a alguien le escuece la proclama, Edurne Uriarte les explica desde ABC cuál es su problema: "Es el atávico y anquilosado rechazo al nacionalismo español, se le llame patriotismo constitucional o patriotismo a secas".