La trama mediática

Inmaculada y Virgen

Para ustedes, sacrílegos irredentos, ayer sólo fue la última jornada del puente que quisieron dinamitar los repentinos absentistas de las torres de control. Ni sospechaban que era el día de la patrona de España. "Una gran mujer", según titulaba en La Razón el Cardenal Ricard María Carles, que añadía, henchido de gozo: "No hay mujer comparable a ella en toda la historia. Inmaculada la quiso Dios, porque gracias a la aceptación de María de su voluntad, como ha dicho un intelectual cristiano de nuestro tiempo, nuestra religión es la única en la que el acceso a Dios es Dios mismo". Unas páginas más acá, el también purpurado Antonio Cañizares invocaba tal que así a la impoluta patrocinadora de la nación: "Hoy celebramos la fiesta de la Inmaculada Patrona de España, tierra de María, que necesita tanto de su protección y ayuda en esta situación difícil que atraviesa. Para todo, España necesita la protección de María, siempre virgen".

Donde caben dos cardenales hay sitio para un tercero, jefe de los anteriores por más señas. Les hablo de Antonio María Rouco, que llegó a entrar en trance en ABC y lo dejó todo perdido de incienso. Vean: "Nos urge a volver a las fuentes de la razón y de la fe, de la vida espiritual y de la conciencia renovada… ¡de la auténtica libertad!: ¡a Cristo! María Inmaculada, Patrona de España, nos muestra el camino. Sigue a nuestro lado. En Ella, alumbra la esperanza". Caray con el vinillo de consagrar...

Suspenso en Pisa

Si, como servidor, esperaban que el editorialista de Cope nos llevaría al paroxismo inmaculado, se van a llevar una decepción. Al santo varón le preocupa más el cate que se ha llevado la educación española en Pisa. Con aquellos maestros de bigotillo, esto no pasaba, nos viene a decir: "La propuesta rigurosa de nuestra mejor tradición, la excelencia y el esfuerzo han dejado paso en nuestro sistema educativo a la diversión, la espontaneidad y la emotividad, contaminados además de adoctrinamiento ideológico".

Nostálgico de lo mismo, el opinador oficial de Libertad Digital sentenciaba: "España lleva ya dos décadas sometida a la más desacomplejada ortodoxia pedagógica de la izquierda y los resultados no han podido ser más calamitosos". ¿Eso incluye los ocho años del PP? Para evitar equívocos, La Razón precisaba: "La realidad que refleja el informe PISA es una indigencia educativa que es consecuencia de la estulticia del Gobierno socialista". Faltaría más.