La trama mediática

Mariano el controlador

Bendito caos aeroportuario y santo Estado de Alarma. En sus renglones torcidos hemos leído la derecha -derechísima- verdad, enunciada así por La Razón en primera: "Rajoy sí controla. El líder del PP, en una brillante intervención utiliza una frase de Rubalcaba dirigida a Arias Salgado en 1999". Como faltaba lustre para la tremenda hazaña del martillo de Pontevedra, el columnero que atiende por Cefas titulaba "Otra victoria de Rajoy", y se enardecía así: "Por más que se empeñen en atacarle o mentir como bellacos mostrándolo como indolente, la realidad es que los españoles perciben el engaño y saben que hay una sólida y mejor alternativa para sustituir a Zapatero".

Mariano sugiere, no insulta. En la división gaviotil del trabajo, esa tarea está reservada a los dominadores de verbo y el epíteto como Carlos Herrera, que sacaba de su célebre despensa chacinera de ABC estos taquitos de embutido: "En España empieza a ser normal lo anormal, incluidos los anormales que gestionan la cosa pública, sean inútiles, caraduras o timoratos". Desde La Gaceta, Carlos Dávila servía la guarnición: "¡Hombre!, ya iba siendo hora de que a los socialistas se les aplicaran dosis de su propia medicina. Lo hizo ayer Rajoy con Rubalcaba y el ardid le quedó de cine".

¡Conspiración!

También de cine, pero de serie Z, le quedó al pasquín intereconómico su titular de primera a cinco columnazas. Ver para creer: "Marta Domínguez, detenida el día en que Zapatero prolonga la alarma en España". No empiecen aún a frotarse los ojos, que resta la propina: "Mientras, uno de los jefes de ETA, Arnaldo Otegui, queda absuelto de enaltecer el terrorismo". Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te meto un ladrillo, que le gusta decir al propio Dávila.

Como le habían birlado el barniz conspiranoico, el editorialista de El Mundo tiraba de paradoja para evaluar la sentencia de la Audiencia Nacional. Ojo, que es para nota: "La absolución a Otegi legitima sus condenas". Esa churriguera no consolaba al opinador oficial de Libertad Digital, que con su legendario mal perder judicial pontificaba: "La ceguera que han exhibido los magistrados que han absuelto a Otegi no es otra que a la que hace referencia el refrán español que dice que no hay más ciego que el que no quiere ver". Más pragmático, el editorialista de Cope señalaba lo importante: "Otegi sigue en la cárcel". Eso, por el momento, resulta indiscutible.