La trama mediática

El perseguido Berlusconi

Berlusconi, pecador y otras cosas peores, encuentra consuelo y comprensión entre sotanas. Disimulando lo justo, el editorialista de Cope convertía así al rijoso Cavaliere en perseguido de la siniestra: "Una parte importante de la población italiana está convencida de que Berlusconi sufre un capítulo más del acoso judicial que experimenta desde 1994, y argumenta que una izquierda incapaz de quitarle de en medio en las urnas ha judicializado la vida política". Que rece dos avemarías y se considere absuelto a los ojos de Dios.

Y si alguien tiene quejas, chinche y rabie ante la verdad revelada en uno de los minieditoriales de La Razón: "A pesar de la crisis y del laicismo radical, cada año más españoles marcan la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta". En en la mismas páginas azules, el remate a cargo de Santiago Martín: "Y la gente se fía del Papa, porque aunque algunos medios quieran manipularlos, el pueblo sabe bien que en todos los sitios hay pecados y que en la Iglesia es donde menos hay. ¿Sacarán ahora los anticlericales alguna lección de esto? Me temo que no y que seguirán diciendo que España ha dado la espalda a la Iglesia".

Txakoli y pa negre

Entre plumas de faisán y saltitos de alegría por la inocencia o así de Contador, en El Mundo Pedro G. Cuartango cantaba a la españolidad del txakoli o, en su grafía, del chacolí. "Pretenden vasquizar un producto genuinamente castellano, perfecta metáfora de la voluntad expansionista y totalizadora del nacionalismo sabiniano. Puede que las piedras sean cosa suya, pero lo nuestro es el chacolí. Que nos dejen beberlo a gusto", ululaba el juglar. Un dato: la defensa del vino blanco corre a cargo del actual Gobierno vasco. ¿PSE y PP son ahora nacionalistas sabinianos? Qué cosas.

En Libertad Digital reclama sus quince segundos de gloria José Antonio Martínez Abarca. Asunto de su perorata, la conjura catalano-guerracivilista del cine español: "Como siempre les ofrece 'pa negre', cartillas de racionamiento, chocolate de algarroba, feísmo de 'disseny', maquis de los cuarenta que huelen a 'patchouli' del verano del amor de los sesenta, demócratas estalinistas de toda la vida y los malos malísimos de siempre".

Falta la guinda, aportada desde La Gaceta por un tal Óscar Elía: "¿Todavía no me echáis de menos?, rezaba hace justo un año una misteriosa valla publicitaria en Minnesota, con la figura sonriente de Bush. Sí, le echamos de menos".