Opinion · La trama mediática

Arcadi en su lupanar

Envidioso de sus hermanos de tintas Sánchez-Dragó y Sostres, y amparado por el libro de estilo de El Mundo, para el que la verdad vale media higa, Arcadi Espada difundió el bulo calumnioso de que su odiado Javier Cercas había sido detenido en una operación contra la explotación sexual. Insatisfecho aún de la gesta, ayer se recreaba en ella. “Pensé que merecía una lección”, se jactaba en una página completa (Pedro J. hace estos regalos a sus velinos plumíferos) que terminaba así: “Crucé la raya y he vuelto. Lo he hecho. Es un lugar fácil y da un poco de asco. Como un burdel. Sólo ahora comprendo de verdad los nervios permanentes de Cercas. El peso que lleva. Mal oficio”. Repriman la náusea, que todavía falta la cómplice palmada en el hombro del amigote, es decir, de Libertad Digital, que resumía de este modo la gracieta infamante: “Arcadi explica por qué escribió la historia y deja en evidencia a El País”. Con un par.

Y con otro par, Carlos Dávila, que desenfundaba su porra en La Gaceta en defensa de un compadre de bravuconadas ultramontanas: “Ahora que Xavier Horcajo está siendo agredido por telebasuras, sujetos del jaez de Sopena y guardias de asalto de Internet, yo escribo: ‘Lo tomo’. En los últimos días le han obsequiado con todos los insultos posibles y un millón de amenazas. Es la izquierda radical que intenta destruir a todo el que no se le pliega. Aquí o eres de ellos o eres un canalla”. A la altura de la Esteban: yo por mi colega mato, ma-to.

Sortu: las pruebas

En La Razón, además de marear el faisán, se hacen mangas y capirotes con la presunción de inocencia: “Los informes de las Fuerzas de Seguridad confirman que el nuevo partido trampa de Batasuna está al servicio de ETA”, anota en su primera página. ¿Los jueces ya no pintan nada? Por lo visto, no, según el editorialista que bajo el titular “Evidencia definitiva de que Sortu es Batasuna”, se tira este largo: “La Fiscalía y la Abogacía del Estado ya disponen de las pruebas necesarias para evitar otra burla a la democracia”.

Antes del punto final, parada en Cope, que empieza a calentar ya la manifestación antiabortista de dentro de mes y medio. Y mucho ojito, porque el editorialista advierte que habrá excomunión para quien no se sume: “Los medios de comunicación, los intelectuales y los partidos deberían tomar buena nota de este movimiento social del que deben ser obligados interlocutores”. Quedamos libres de pecado, ¿no?