La trama mediática

Vota (y calla)

Cómo está el patio, o sea, el fascio. Mismamente, de los nervios. Urge una lección a tanto mugrosito subido a los bigotes del Sistema. "22-M: Vota", berrea La Razón en primera, dejando elíptica la apostilla de rigor: "y calla". Un editorial con aroma a naftalina titulado "Agitación y propaganda" completa la pedagogía parduzca: "Votamos para elegir a nuestros representantes y los españoles no han elegido a los acampados en la Puerta del Sol, por lo que no están legitimados para arrogarse el descontento o la indignación de la ciudadanía. La izquierda extrema sabe mucho de agitación y propaganda y de subvertir el orden".

En el mismo diario de orden, Javier González Ferrari hace honor a su segundo apellido: "Una muchachada que, una vez más, está jugando con fuego. Sacar a la gente a la calle es relativamente fácil; el problema es volver a enviarlos a casa". Martín Prieto aprovecha el pase de la muerte y remata a la red: "En marzo de 2004 los ordenadores socialistas echaron humo enviando SMS sacando la gente a la calle. En otra víspera electoral, repiten la jugada. Ya se lo decía Zapatero a Iñaki Gabilondo: 'Hay que empezar a crispar el ambiente': los piqueteros llegan para quedarse. Serán muy útiles a un PSOE en la oposición".

Es cosa del CNI, fijo

Abrazado a la misma teoría conspiratoria, Carlos Dávila echa las muelas en La Gaceta: "Aquí no nos chupamos el dedo. Por muchas redes sociales que haya, por mucho ‘twitteador’ con tiempo libre para enredar, este ‘movimiento de los indignados’ no se organiza espontáneamente. ¿O es que se organizó espontáneamente el asalto a las sedes del PP en 2004? Esto huele a CNI". Y de propina, un editorial titulado "Si esto es Egipto, ZP es Mubarak".

Sobre la consabida foto de la multitud de Sol, ABC vocifera: "Fuera de la ley". Se ve que el portadista hace de poli malo. En el papel del bueno, el editorialista se dirige a esos chicos ligeros de cascos para que sepan a quién montarle la barrila: "Hay razones para el desencanto ante la realidad de la crisis, pero, objetivamente, el responsable es un Gobierno de izquierdas y no el 'sistema', cajón de sastre en el que los manifestantes depositan sus reproches". Y para terminar de desanimarlos, Isabel San Sebastián les hace un cariñito desde El Mundo: "Comprendo y comparto la indignación de los jóvenes españoles". Con un apoyo así, a lo peor hay que desconvocar.