La trama mediática

¡Que viva la Consti!

Dos y dos son cuatro. Cuatro y dos son seis. Y si en el calendario está la hoja de diciembre, los emplumados diestros sacan sus mejores galas para recordarnos la inmensa fortuna que tenemos. "A nadie se le obliga a comulgar con la Carta Magna, pero todo el mundo ha de saber que debe acatarla", se luce José Antonio Vera en La Razón. Como San Simeón, con la hostia te doy la bendición.

Si buscan ante quién hincarse de rodillas en señal de agradecimiento, se trata de uno que últimamente le ha copiado el look a Carlos Fabra. El editorialista de ABC termina de aclarárselo: "Bajo el aliento de la Corona, los dirigentes políticos, sociales y económicos deben sumar esfuerzos en la búsqueda de soluciones eficaces", dice en una pieza de repertorio titulada "Constitución y lealtad".

Claro, es nombrar al de las gafas negras y las muletas con intermitentes y que se nos venga a la cabeza el nombre de uno de sus yernos (el otro ya saben, está fuera de juego). Un tipo encantador; lástima que sea un poco presunto de cuatro ocinco menudencias, viene a decirnos en El Mundo el bruñidor oficial de coronas borbónicas Luis María Anson: "Iñaki Urdangarín es un hombre inteligente, muy simpático, solidario siempre con los desfavorecidos. Los que le rodean, le quieren. Ha podido cometer irregularidades, incluso delitos. En tal caso, responderá de ellos ante la ley". Uy, eso ha sonado como aquella escena de El Padrino: "Te quiero mucho, pero son negocios. ¡Pum!".

Rosa y la traición

Sin salir del diario pedrojotesco, vadeando Mina Conchita y Lavapiés, se llega a una sábana firmada por Rosa Díez bajo el encabezado "La traición revelada". Lo han adivinado: iba sobre la largada de Eguiguren. En la marea de tinta, esta frase: "La historia de la indignidad de principios del siglo XXI en España tardará tres o cuatro generaciones en escribirse". Cierto. Sólo para los capítulos dedicados a ella habrá que talar varios bosques.

Hermann Tertsch también se ejercita en ABC sobre las confesiones del presidente del PSE. Según él, demuestran que "todo ha sido como nos dijo Jaime Mayor Oreja que sería y estaba siendo". Genial argumento que se desmorona en cuanto el nochero de Chueca anota: "Eguiguren también miente ahora y Aizpeolea le ayuda a reconstruir el pasado a conveniencia". O sea, que Don Jaime también mentía. Echen cuentas y verán que sale eso al despejar la incógnita.