La trama mediática

Yerno letal II

Las camisas no llegan al cuello en la Carpetovetonia más cortesana a cuenta de las andanzas del yerno del campechano jefe del Estado. Con el reglamentario traje de lagarterana, una pluma sin identificar escribe a modo de microeditorial en La Razón que seguramente todo tendrá una explicación: "No es momento para especulaciones extemporáneas que puedan emborronar la imagen de una institución ejemplar. Conviene mantener la prudencia y el rigor y dejar que los acontecimientos fluyan con normalidad desde el debido respeto". Be water, my friend.

Más osado, y viendo que en ABC no hay pelendengues editoriales a entrar en el asunto, Carlos Herrera salta desde las páginas del vetusto diario a defender el buen nombre y mejor proceder de la regia institución: "Si se contempla como punitivo el proceder de Iñaki Urdangarín, deberá quedar claro que ha sido Iñaki Urdangarín quien ha procedido de forma irregular, no la Monarquía como institución y, ni mucho menos, la Jefatura del Estado. A ver si va a resultar que todos nos tenemos que hacer responsables de nuestros cuñados". Enternecedor.

Losantos, sexólogo

Tiene su gracia que justo debajo del alegato del samurai Herrera, Hermann Tertsch empezara así su descarga tóxica: "Es realmente mansurrón este pueblo. ¡Qué difícil irritarlo con la ofensa o el abuso! (…) Frente al poder, por zarrapastroso que éste sea, esta sociedad muestra paciencia infinita, sumisión aletargada e indolente, resignación pasota. Quienes llegan a poderosos lo saben. De ahí su proverbial falta de respeto a la ciudadanía". No, eso no iba por los Borbones y sus aledaños. Esta vez lo que le molestaba al irritable columnero es que Zapatero se vaya a vivir a Somosaguas y nadie convoque manifestaciones para impedirlo.

En El Mundo, sorpresas te da la vida, Federico Jiménez Losantos imita a Woody Allen y nos desvela todo lo que siempre quisimos saber sobre el sexo pero no nos atrevíamos a preguntar. Un experto en la materia, el turolense. Lean y luego, si pueden, traten de salir de su estupor: "La primera experiencia sexual completa, compartida y en la cama puede que se trate una entrega amorosa que se sueña definitiva, pero incluso si inauguran una etapa de placer compartido para toda la vida es difícil que no surja la pregunta sobre la capacidad sexual demostrada ante la pareja". Ya tienen a qué darles vueltas durante el fin de semana.