La trama mediática

Mariano, querido líder

Carpetovetonia toda —pero todita, toda— muestra su adhesión inquebrantable al querido líder. "Rajoy tienen un plan para España" se enfervoriza en primera ABC. En un editorial único, como requería la ocasión, añade: "Rajoy propuso ayer a España un plan en toda regla para la recuperación económica y la regeneración política. Lo hizo con un discurso sólido, bien estructurado y suficientemente preciso para justificar una investidura". Faltaría más.

Pugnando por la primacía de la adulación mariana, La Razón sintetiza su ardor en un titular de primera que utiliza por tercera o cuarta vez: "Palabra de Rajoy". Tampoco es nuevo el "Para regenerar España" que encabeza un editorial trufado de hipérboles como la que sigue: "Es evidente que la partitura de Rajoy suena bien a los mercados y a Bruselas, pero más importante aún es que ha sido escuchada con esperanza por los españoles". En los bares ayer no se hablaba de otra cosa.

Algo debe de tener el agua cuando la bendicen hasta quienes la tachaban de maricomplejines. Ya vendrá Federico con la rebaja, pero de momento, el editorialista de Libertad Digital le daba un palmetón cariñoso en la espalda al de Pontevedra y le animaba a progresar adecuadamente: "Si los populares no se arredran ante los previsibles embates callejeros de una oposición radicalizada, esta legislatura puede ser la que marque una senda de reformas duraderas que nos permita abandonar definitivamente la ominosa postración en que nos han sumido dos legislaturas consecutivas del socialismo más sectario".

Anson señala... ¡a los pelotas!

Con parecida guarnición de sapos y culebras para el malvado Gobierno saliente, el editorialista de La Gaceta aliñaba un pelotero panegírico del salvador de la patria: "Por primera vez en siete años no escuchamos ayer ripios baratos ni sonrojantes retazos de optimismo patológico, sino la voz de un líder valiente, responsable, con visión de futuro e integrador". Metidos en exageraciones, una primera página doble atronaba: "La reforma más ambiciosa desde la Transición". Ya será menos.

Como peculiar contrapunto, en El Mundo, el palmero rajoyano Luis María Anson apuntaba hacia la paja en el ojo de sus compañeros de lustrado al tiempo que ignoraba la viga en el suyo: "El áspid de la lisonja, basta leer algunos periódicos del domingo pasado, está a punto de clavarse en el pecho del nuevo presidente". Mucho pelota, sí.