La trama mediática

Queremos más recortes

España entera es un clamor con forma de tijera. "La mayoría de los españoles cree necesarios más ajustes contra la crisis", se erige La Razón en portavoz del ansia de la plebe por ser recortada. Y no crean que son cuatro o cinco, no; según NC Report, churrería demoscópica del diario azulón, no hay españolito de bien que no pida más guillotina a Rajoy: "El 72,3% de los encuestados considera necesarios más ajustes económicos para salir de la crisis. En contra de lo que pueda parecer a primera vista, el ciudadano acepta el sacrificio si es para mejora".

¿Qué iba a hacer Mariano, sino satisfacer esos anhelos, aun al precio de traicionar sus propias promesas? Ciscarse en los principios de uno mismo es una forma de heroísmo, amén de una inmensa demostración de facultades gobernates. Palabra de Ignacio Camacho, palmero con balcón a la calle en ABC: "Al abandonar de entrada sus principios, Rajoy se obliga a un pragmatismo radical que sólo puede justificar el éxito".

No cuela

Demasiado audaz para colar, incluso entre las huestes cavernarias. "Han elevado las tarifas del impuesto sobre la renta hasta cúspides que Zapatero jamás osó merodear", pone el dedo en la llaga Juan Manuel De Prada en la columna vecina. Con cabreo mayor por la traición, Emilo Campmany acusa en Libertad Digital: "Al fin, la izquierda auténtica". Eso iba por los neomarxistas De Guindos, Montoro, Soraya y el propio Rajoy: "Para el Gobierno, todo este conjunto de imaginativas medidas tiene una enorme ventaja. Han dejado sin discurso político a Cayo Lara, que lleva meses diciendo que, para salir de la crisis, lo que hay que hacer es subir los impuestos".

En La Gaceta, morada hasta anteayer de bajadores de impuestos compulsivos, ni media queja. Si hay que rellenar espacio, mejor hacerlo volviendo al pasado como si fuera presente. A su editor, Julio Ariza, alguien debería ponerle el reloj en hora: "Han legislado que el matrimonio, lugar natural de la procreación y educación de los hijos e institución imprescindible para la supervivencia del hombre en sociedad, se extendiera a parejas que, por su propia esencia y no por accidente, no pueden cumplir ninguno de sus fines". Contra el PSOE vivíamos mejor.

Y El Mundo, a lo suyo, que ahora es el lustre borbonesco: "La muy alta valoración del Rey y del Príncipe mantiene a flote la Monarquía", ulula en primera. Digan que sí.