La trama mediática

Mariano el rojo

Se consumó el drama para Nueva Moncloa: La Razón, último bastión de la fidelidad mariana, empieza a flaquear. Aunque el leal editorialista trata de disimular con una pieza titulada "Una ruina de herencia", donde se culpa a los malvados socialistas de la muerte de Manolete, el artillero jefe de los opinateros, Alfonso Ussía, amaga una deserción. "Primera bofetada", encabeza una dolida pataleta que termina así: "La yema del asunto no está en los impuestos, ni en quienes los van a pagar, ni en quienes los van a regatear de nuevo. Está en el incumplimiento de una promesa formal y continuada. Y ahí no hay otras conclusiones que la frivolidad o la mentira. Y ninguna es decente".
Eso iba por el pontevedrés, a cuya caricatura el humorista Montoro cuelga estas palabras: "En el PSOE siguen sin decidir si será Chacón o será Rubalcaba quien tendrá que disputarme el liderazgo del socialismo español". De propina, J.A. Gundín se despacha así: "Puestos a buscar incoherencias en el Consejo de Ministros del 30 de diciembre la primera es que si a Zapatero le dieron el Collar de Isabel la Católica no le dieran a Rajoy la Orden de Lenin".

El sóviet de la gaviota

En la misma línea comparativa, Pablo Molina se refiere al flamante gobierno en Libertad Digital como "El sóviet de la gaviota" antes de llorar su pena negra por la traición: "Votamos al PP, y ahora resulta que vamos a tener que currar un par de semanas más para el gobierno. Cuando Rajoy decía en la campaña electoral que España necesitaba un cambio no pensábamos que se refería a esto. Al menos yo; les juro que no".
Disgusto sobre disgusto, Martín Ferrand abandona el jabón de las últimas semanas y se suma desde ABC al cortejo de afeadores de la conducta rajoyana. Y con munición de la gruesa: "Cuando parecía que ya nunca jamás tendríamos que asistir al triste espectáculo de las bibianas y las pajines, reincidimos en lo peor del zapaterismo, la liviandad inane".
Como remate, Salvador Sostres acusa en El Mundo al neopresidente de "haberse pasado siete años en la oposición rascándose materialmente el bajo vientre". Sólo era el aperitivo de la regañina: "La crisis, como siempre, la pagarán los que han trabajado mucho y han conseguido crearse una fortuna. Con el pretexto de la solidaridad, en España se continúa penalizando al que se esfuerza y tiene éxito, e insistimos en proteger al gandul y al fracasado". Olé.