La trama mediática

Amigos visibles e invisibles

Seis columnas, seis, lleva César Vidal ordeñando en La Razón las imaginarias soplagaiteces que le suelta el amiguito invisible que más le está durando. Se trata de un banquero tejano (¡toooma!) que se le aparece entre los vapores del Bourbon y le habla tal que así de Alberto Ruiz Gallardón: "No ha dado un solo céntimo a las víctimas de un atentado terrorista que aconteció en su ciudad No, no, no, Mr. Vidal. ¡Eso es como designar a la madame del último burdel de Nueva Orleans para que lleve a cabo la reforma de las carmelitas! En un país del sur del Río Grande... quizá, pero en España... pero ¿cómo quieren que luego los tomemos en serio?". Buena pregunta, ¿cómo espera Vidal que alguien lo tome en serio?
Su mentor espiritual, Federico Jiménez Losantos, no sabe, no contesta. Recién llegado de vacaciones, su preocupación es recuperar el tiempo perdido en el acollejamiento de su amado-odiado Maricomplejines. "Un Gobierno instalado en el eclipse", pontifica en Libertad Digital. "Un Gobierno impredecible" se hace bis a sí mismo en El Mundo, donde se ve que aún está bajo de forma. Lo que quería ser un mandoble se queda en coscorrón: "Si algo se puede decir de este Gobierno hasta ahora es que, en casi todos los ámbitos pero fundamentalmente en el económico, resulta totalmente impredecible. Está haciendo todo lo que juró evitar y está evitando todo lo que juró hacer". Gran hallazgo.

Lo que importa, el PSOE

En La Gaceta, titular de primera, editorial, cuatro columnas y recuadrito del director sobre lo más importante que pasa en la piel de toro. ¿Los palos de ciego del nuevo gobierno con su presidente a la fuga? Qué va, la carrera sucesoria del PSOE, que inspira así a Carlos Dávila: "El espectáculo tiene más trampas que una película de chinos y, para que nada falte, sale a relucir hasta nuestro Carmona, cuya imagen ha construido amablemente Intereconomía. ¿Y Zapatero? Dándole vueltas al Molino".
Tres de cada cuatro opinateros de ABC, editorialista incluido, también han optado por instalarse en el pasado. Sólo Juan Manuel De Prada se sale de la fila con una inopinada excomunión a la lideresa liberalizadora de horarios comerciales: "Asegura Aguirre que a su 'liberalización completa' de los horarios 'ya no se opone nadie'; pero lo cierto es que, al menos, se oponen el Papa y el catecismo de la Iglesia a la que asegura pertenecer". ¡A la hoguera con ella!