La trama mediática

Dando la cara... o así

El presidente-Guadiana se digna a dirigirse a la atribulada plebe a través de la agencia Efe durante un puñado de minutos en los que habla, básicamente, de nada. En posición de firmes, el editorialista de La Razón saluda la generosidad y el arrojo del líder: "Rajoy da la cara". Cubriendo la retirada a la catacumba del pontevedrés, José Antonio Vera bate récords de sumisión cánida: "[Rajoy] prefiere pasarse horas metido en un despacho estudiando los temas y sus soluciones, a estar todos los días con un micrófono delante de una cámara vendiendo humo. Pero hay gente que no le va a dar al actual jefe del Ejecutivo ni los cien días de rigor y le va a pedir que dimita desde el primero".
En El Mundo, coscorrón y azucarillo. "La opción del PP debió ser más recorte de gasto", saca la vara el editorialista. Después de calentar la nalga gaviotil en media docena de párrafos, él mismo aplica la pomada y el sana, sana, culito de rana: "Pese a este mal comienzo, sigue teniendo la confianza de la ciudadanía para hacer lo que prometió: sanear las cuentas públicas, reactivar la economía y crear empleo". Muchas Gracias, don Pedro José. A sus órdenes, don Pedro José.

ABC, de morros

El disgusto del quince llega en ABC, siempre tan dócil, tan fiel, tan leal... menos ayer. Con un retraso que ni el antiguo tren de La Robla, el vetusto diario ha descubierto una infiltrada del rojerío en el orginagrama del alto mando popular. El editorialista tira de fusta: "Carmen Vela ha expresado públicamente su apoyo a criterios sobre el aborto o la ideología de género que se contraponen con los planteamientos del centro-derecha que obtuvieron mayoría absoluta en las urnas. Por tanto, es lógico que la designación haya causado malestar en el PP".
Por lo menos, Ignacio Camacho, seguirá tan adherido a la causa como siempre, ¿no? Pues no. Le ha dado por la morriña aznaril y echa en falta a Rato en el Gobierno. Pero ni con él ni sin él su pena tiene remedio: "Claro que ni Rato, ni el mismísimo Hayek redivivo, hubiesen podido vender sin sonrojo una pirueta tan sorprendente como el impuestazo, que constituye una monumental contradicción de la doctrina fiscal básica del partido gobernante".
¿Solución? Monseñor Cañizares apunta una infalible en La Razón: "No podemos dejar de orar para que al terrible problema del desempleo y a la crisis económica se le encuentren soluciones".