La trama mediática

Amiguitos del amiguito

No se recordaba un júbilo igual en Carpetovetonia desde la toma de Madrid por los nacionales. Gallardonazo y, de propina, absolución del amiguito trajeado. Henchida de emoción, La Razón lo resumía en dos palabras que presidían su primera página: "Hay Justicia". Para ilustrarlo, una foto del escapado de rositas junto a la leyenda "Inocente". Y en el interior, una mano se llenaba de orgullo y satisfacción al escribir lo que sigue: "La Razón ha defendido en todo momento, frente a un abrumador coro mediático que ya dictó condena desde el primer día, la independencia de la Justicia y la inocencia de Francisco Camps. No nos equivocamos porque sabíamos de la honradez del encausado y no ignorábamos las espurias intenciones políticas de quienes le acusaban".
Aguántense la bilis, que aún queda el resto. "Absuelto. Tras un calvario de tres años, el jurado popular declara a Camps no culpable", cacareaba la portada de ABC. Con la garrota, el editorialista clamaba venganza por el mal rato que el rojerío le ha hecho pasar al paladín de la integridad: "Quienes tramaron y amplificaron una repugnante operación de acoso y derribo deberían ahora responder de su conducta".

Y dale con el calvario

En La Gaceta, las mismas ansias de revancha... o más. "Camps y Costa inocentes, se acabó la cacería socialista", pegaba botes en primera. Previsible y cansino, el editorialista soltaba la consabida brea: "Muchos tendrán que pedir disculpas tras esta sentencia, pese a que con eso no se vaya a redimir el daño sufrido en estos tres años de calvario". Qué perra con lo del calvario.
Como eso todavía era poco, Carlos Dávila se venía arriba en su recuadrito: "Con la ‘revolución Gallardón’ y la ‘sentencia Camps’ puede terminar probablemente la época más oscura, más abyecta, de la historia de la Justicia en España". Todo eso bajo un titular sacado directamente de la sobaquera: "El Gobierno de Rajoy suprime el derecho al aborto y apuesta por la vida".
Eso último es, sencillamente, mentira. Y la prueba es que el editorialista de Cope no sacó la casulla de las grandes ocasiones para celebrar el revolcón gallardonita, que se le queda muy corto: "Ya que se va a producir un cambio legislativo en una cuestión tan fundamental como la defensa de la vida del concebido y no nacido, la reforma no debe quedarse en cuestiones parciales como el el consentimiento paterno para las menores".