La trama mediática

Malditos gabachos

En los calendarios carpetovetónicos vuelve a ser 2 de mayo de 1808. Con las plumas mutadas en trabuco toca de nuevo darle su merecido al ofensor francés. ¿Cómo osan esos comedores de hígado de pato burlarse de la Armada Invencible del deporte patrio? "Guerra sucia contra el deporte español en Francia", clama La Razón en primera. En el interior, una versión con postas: "En Francia dan positivo en envidia y mal perder". Y para que terminen de chinchar y rabiar los inventores de la guillotina, esto: "La envidia es hoy el pecado deportivo en el país vecino. Pero sus fracasos no justifican las calumnias en medios de referencia contra la limpieza de los triunfos de nuestros deportistas".

Ataviado de goyesco, el poetastro de La Gaceta pasa por alto que escogió un seudónimo del mismísimo Chamberí —Monsieur de Sans-Foy, se hace llamar el gachó— y lanza sus dardos barnizados con bilis a los hijos de Napoleón: "Lo que ven en Contador / lo quieren ver en Nadal / Que el caballo ganador / despierta un odio mortal / de los que trotan peor". Oh la lá, cuánto ingenio.

Pues ellos, más

En Libertad Digital, a falta de un artillero de mayor tronío, convierten en Palafox a una tal Eva Miquel Subías, que hace lo que buenamente puede: "Nuestra natación sincronizada, nuestra gimnasia rítmica, nuestro hockey femenino, nuestro balonmano... Son muchas las disciplinas en las que les batimos. La envidia -eso también lo sabemos por aquí- tiene efectos letales y oscuras consecuencias". Encanta de haberse conocido, remata: "Bien a gustito que me he quedado. Y sin cantar el 'yo soy español'. No me ha hecho falta". Qué va.

También El Mundo y ABC debían de tener ocupados a sus principales francotiradores, y tuvieron que optar por un contraataque presuntamente informativo. Así, el vetusto de Vocento se largaba un faldón bajo el encabezado "Casos sonados de dopaje en Francia". Sólo eran cuatro, no se crean, los de Richard Virenque, Richard Gasquet, Christophe Dugarry y Florent Lacasse. En la misma línea, el papel pedrojotiano anunciaba como quien no quiere la cosa: "Una gloria francesa bajo sospecha. Investigan a Jeannie Longo, 13 veces campeona del mundo, por dopaje". Con pelín más de gracia, un tuitero anónimo disparaba la última bala desde las mismas páginas: "Los inventores del dopaje fueron los franceses con Asterix y Obelix. Entonces lo llamaron poción mágica".