La trama mediática

Merkel toca la campanilla

Primera de ABC: Angela Merkel, de azul ultramar, toca una campanilla dorada. Aunque está fuera de plano, es fácil imaginar a uno o varios chuchos pavlovianos moviendo la colita y aguardando su Dog Chow. Se lo han ganado, porque según cuenta el vetusto diario, la ama esta contenta: "Merkel, la UE y la OCDE aplauden la reforma laboral". Guau, guau.

Pero hay un comensal que apenas mira la escudilla. A Hermann Tertsch se le han rebelado las malas pulgas viendo la tele: "Hoy la mayor fuerza de agitación contra el Gobierno recién electo no es una oposición política desacreditada, dividida y hundida. Lo es la televisión pública, RTVE, que afronta todos los días como un nuevo reto de superarse en provocación y agresividad contra el Gobierno. En un delirio izquierdista radical que se hace patente en toda su cobertura, ya sea del juicio de Garzón o de cualquier reforma". ¡Grrr...!

Desde las páginas de La Razón, Javier González Ferrari se suma a la queja porque no reconoce en las imágenes a la auténtica España: "La inmensa mayoría, la silenciosa que no sale a la calle a vociferar sandeces, cuando no auténticas barbaridades, atendiendo las consignas de una izquierda radical cómodamente instalada en partidos, sindicatos u organizaciones que viven aún de subvenciones gracias a etiquetarse como progresistas, dirige su mirada al Gobierno esperando alguna señal que alivie su angustia". Y el Gobierno, solícito, se la calma con una reformaza.

Sostres, contra la Reforma

¿Reformaza? A Salvador Sostres le sobra el aumentativo. Reformilla y va que chuta, según se lamenta en El Mundo. Un ataque en toda regla... ¡al empresariado!, que tendrá que seguir subvencionando vicios: "Un empleado es un proveedor como otro cualquiera. Tanto aporta, tanto cobra. Y si quiere vacaciones, que se las pague. Y si quiere un seguro médico, que se lo pague. Y si quiere poder retirarse a una edad, que contrate un plan de pensiones, y que también se lo pague".

Fuera del concurso reformista, en Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos despotricaba de la prescripción del penúltimo marrón garzonita. Le parece fatal que esos delitos caduquen y no otros que, según él, ni siquiera lo son. El fraude fiscal, mismamente: "En materia fiscal es lógica, y aún mejorable, la prescripción, porque Hacienda suele pasear fuera de la Ley y el contribuyente está pavorosamente indefenso ante el Fisco".