Tres por semana

La virginidad a subasta

¿Hay algo que no pueda subastarse en esta sociedad de mercado?

Los famosos venden horas en su compañía al mejor postor con fines benéficos, como hizo la actriz Scarlett Johannson recientemente. Algunas universitarias norteamericanas con notas brillantes han subastado sus óvulos garantizando a los futuros padres que conseguirían con ellos un bebé inteligentísimo. Hoy Natalie Dylan (pseudónimo), una joven estadounidense de 22 años, pondrá a la venta su virginidad.  Esta licenciada en Estudios de la Mujer  espera conseguir por ella un millón de dólares y así asegurarse "una estabilidad económica".

"¿Por qué perder la virginidad con cualquier chaval en la parte trasera de un coche cuando te puedes pagar los estudios con ella?", argumentó ayer el propietario del burdel de lujo donde se consumará el acto sexual. Natalie Dylan se dirigió a ellos después de que Ebay rechazase realizar la subasta en su sitio web. "Ella elige, puede hacer lo que quiera con su cuerpo", escribió una defensora anónima. ¿Compartes su opinión?

Pese a las asociaciones míticas, religiosas o de honor familiar que se le ha atribuido a lo largo de los siglos en todo el mundo, ¿sigue teniendo valor la virginidad en las sociedades occidentales? ¿Por qué aún la buscan algunos hombres mientras otros consideran que hoy en día es más un inconveniente que una virtud y la evitan para ahorrarse un mal trago?