Un paso al frente

Entre trileros, mentiras y censura... ¿Democracia?

En esas estaba yo, pensando en la democracia y en el mundo. Es lo que tiene que te despidan y te manden al desempleo, que te vuelves muy metafísico. Teniendo claro que la vida es una gran mentira y la democracia una entelequia, pasemos a la parte de los trileros y la censura.

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La habilidad de los trileros

El ministro de Defensa, aunque ya no trabaja para una empresa que venda bombas de racimo, de esas que despedazan a hombres, niños, mujeres y ancianos (aunque su antigua empresa se lleva muchas concesiones, eso es cierto), ha conseguido que la industria del armamento facture 7.800 millones de euros en el año 2014 (cuarenta veces más que en el año 2000, que fueron 200 millones y casi cuatro veces más que cuando él llegó al ministerio en 2011 que eran algo más de 2.000), lo que habla muy bien de su gran capacidad y mejor aún de los medios de comunicación que nos han informado de todo ello con la necesaria gravedad (!). 

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El susodicho (Pedro se llama, que ya estamos entre casi amigos), tiene una facultad. No es una facultad de esas en las que se estudia, aunque podría ser porque dinero no le falta para comprar unas cuantas. Tampoco es que cuente con una legislatura en la que la cantidad de muertos en accidentes aéreos militares es difícil de asimilar para cualquiera, ni que tenga una deuda de 40.000 millones de euros en armamento la mayoría de ello innecesario o que posea el submarino que no flota... ¡N0! No es ese su don, no.

Lo que tiene es un arte para la mentira fuera de toda duda, eso dicen al menos (no lo digo yo, hace días le han llamado mentiroso patológico).

Me explicaré

Debido a las dudas que empezaron a ensombrecer a la justicia militar con la publicación de un escándalo tras otro, tomó la decisión de dejar de nombrar él mismo a los jueces para que lo hiciera el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Hasta ahí todo bien, uno lo lee y piensa que algo está cambiando, que la justicia militar parece que se está dando cuenta de todos los males que le afectan (falta de independencia e imparcialidad entre otros).

Pero no, no van por ahí los tiros, o las bombas de racimo.

Resulta que esa elección del CGPJ será a propuesta del Tribunal Central Militar, que es un órgano... ¿De qué tipo?... Militar... ¿Compuesto por?... Militares... ¿Subordinados a?... ¡Has acertado! Al ministro de Defensa.

¿Quién sigue en la práctica eligiendo a los jueces militares? ................................... (espacio vacío para ser rellenado).

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Segunda jugada maestra

Se anuncia que los militares podrán denunciar acoso sexual al ministerio de Defensa y saltarse el conducto reglamentario para que los militares puedan denunciar con una libertad que no poseían hasta ahora.

¡Qué bien! ¡Por fin se hace algo con cierto sentido! ¿no?

La idea es muy buena pero vayamos a la letra pequeña que obliga a informar al superior jerárquico de la denuncia interpuesta y en caso de que éste sea el acosador, al superior del superior.

En la práctica eso supone que si a un soldado le acosa un teniente coronel, el soldado acosado tiene que informar al coronel de la unidad (compañero de promoción, de academia, de juergas, de carrera militar durante muchos años...), y eso en el mejor de los casos, porque se puede dar la circunstancia de que el acosado tenga que informar a un subordinado del acosador, ¿qué hará éste?

Esto se debe a que entre el acosado y el acosador suelen existir varios empleos. Por ejemplo, entre un teniente y un teniente coronel puede haber un capitán y un comandante. Se imaginan al teniente acosado informando a su capitán de haber llevado el asunto al ministerio y que éste tuviera que informar al comandante y éste a su vez al teniente coronel... ¡Arde Troya!

Solucionemos este problema

Si de verdad se quiere terminar con este problema y no hacer vistosos fuegos artificiales en año electoral es mucho relativamente sencillo. Lo primero que habría que hacer es crear la figura del testigo y del denunciante protegido (figuras que en la actualidad no existen), se implementa una fiscalía independiente del mundo militar compuesta por civiles expertos en derecho militar a la que pueda acudir cualquier militar para interponer su denuncia.

Mejor aún, se utiliza la fiscalía ordinaria (no militar quiero decir) que ya existe y se cumple la Constitución y las tendencias de los diferentes tribunales internacionales que restringen el uso de la justicia militar para casos y supuestos estrictamente militares. Porque...

¿El acoso sexual es un delito que solo se comete entre militares? Cierto es que últimamente parece una moda, pero...

¿Las malversaciones, fraudes, prevaricaciones... son exclusivas del ámbito militar? Bueno, bueno, bueno... igual tenemos que plantearnos declarar estos delitos como militares, pero lo cierto es que existen unos seres extraños llamados civiles que también los cometen, lo digo por si hay algún juez militar que está leyendo este artículo en lugar de...

Siendo serios, ¿por qué entonces estos delitos los siguen juzgando tribunales militares?

¡Es obvio! Para que el teniente coronel que acosó a una teniente pueda reintegrarse en la vida militar igual que el capitán que abusó sexualmente de 28 reclutas, para que el teniente coronel que se construyó un chalet (con el dinero de todos los contribuyentes) sea absuelto o para que los militares que dieron múltiples palizas a prisioneros iraquíes sean igualmente absueltos al aplicarles la doctrina Bush sin pudor y rozando el absurdo.

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¿Y la censura?

Ésta se ha instalado en los medios de comunicación en lo que se refiere a hablar del mundo militar y aunque, poco a poco, estamos consiguiendo que ese muro caiga lo cierto es que sigue muy vigente.

¿Qué se puede hacer para que no parezca que existe censura sobre el mundo militar? Nada mejor que desviar la atención para que lo verdaderamente importante se olvide.

Mucho se ha hablado de una militar acosada sexualmente de forma infame por un teniente coronel, acto repugnante al máximo, pero se ha hecho con tanta insistencia que el recocijo de la cúpula militar no puede ser mayor.

¿Por qué? Porque ya no se habla de malversaciones, prevaricaciones, abusos o privilegios anacrónicos ya que solo parece importar el acoso sexual. Por desgracia, hay muchas más bolsas de basura en el piso de este enfermo de Diógenes que son las Fuerzas Armadas.

Una ex militar en huelga de hambre frente al ministerio

Tanto es así que esta misma semana estuve (con Publico.es) en la huelga de hambre que mantenía Cristina Gago (una semana llevaba), una ex militar, también acosada aunque no sexualmente, de la que parece que ya no se va a hablar hasta que a la chica le de algo y termine en un hospital. O mejor, que le de algo de verdad y se nos vaya al otro barrio, así se podría rellenar programación durante por lo menos una semana con su vida (para despistar al personal) y hacer esos reportajes tan espectaculares que le ponen a uno los pelos de punta y le hacen llorar.

Ahora que lo pienso, hace tiempo que no tenemos una de esas, por lo que yo creo que la próxima vez que hable con ella se lo propondré porque lo íbamos a pasar la mar de bien. Igual no acepta porque la gente se vuelve a veces muy egoísta con eso de la vida...

Pues bien, ella vuelve a la carga el próximo 28 de junio (domingo) y ojalá no se encuentre tan sola como la última vez porque es una persona que ha sufrido mucho.

La Plataforma de apoyo al tte. Segura, la Plataforma Pro DDHH y yo mismo estaremos allí, frente al ministerio de Defensa para arroparla, a las 12:00 horas... Eso sí, pensad que seguramente tenga la desgracia de seguir viva, ¡qué cosas tiene esta chica!

Pd: Por si quieres leer una novela sobre... ¡Muchas cosas! Industria armamentística, tráfico de drogas, tráfico de armas, abusos, corrupción, privilegios, asesinatos en serie... ¡Hacedlo! Aunque sea porque a más de un alto mando o algún señor de la guerra se le revuelvan las tripas al saber que lo que hacen empieza a conocerlo toda la sociedad... Entra aquí para comprarla!!!

CÓDIGO ROJO