Un paso al frente

Un piloto militar: "Yo mismo podría morir"

Un piloto del Ejército del Aire ha denunciado lo que era un secreto a voces: volar en un helicóptero militar es jugarse la vida. Hacía unas horas que se había producido un accidente en Marruecos sin víctimas mortales, aunque ya son siete los militares fallecidos en dos accidentes aéreos y son incontables los que han podido perecer en diferentes "incidentes". Incidentes que, como en esta ocasión, el Ministerio de Defensa califica como "menor". Y es "menor" porque no hay cajas de pino de por medio.

 

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Somos unos pocos los que lo hemos estado denunciando la lamentable situación, entre ellos Sebastián Ruiz, padre del piloto fallecido en el accidente de 2014 (hubo uno en 2014 y otro en 2015). Este padre ha luchado por intentar que no mueran más compañeros de sus hijos, pero todo ha sido estéril, incluso le prohiben la entrada en los cuarteles militares como si fuera un delincuente. Los delincuentes son los que permiten la muerte de compañeros haciendo la vista gorda.

Y los jurídicos militares, esos también. La justicia militar ha culpado a los pilotos en el primer accidente y actualmente investigan el segundo. Jueces y fiscales militares ignominiosos que apuntalan los ataúdes de sus compañeros del Ejército del Aire con sus vergonzosas sentencias. Indigna mucho. Pero no son los único culpables. Los altos mandos militares callan, cobardes, escondidos detrás de su nómina, sus condecoraciones y sus ascensos. Dejan morir a sus propios militares en un acto de traición que jamás debería ser perdonado y que tendría que terminar con ellos en una cárcel, militar o civil. Sebastián Ruiz afirmó de ellos que solo llegan a la cúpula los más mediocres y los más pelotas, yo añadiría a lo perfectamente expresado por Sebastián que también son los más cobardes e infames. Porque hay que ser cobarde e infame para callar ante la muerte de tus compañeros.

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Pedro Morenés, el gran Señor de la Guerra, y sus cómplices (el PP y el PSOE) deberían ser juzgados por la muerte de todos los militares fallecidos por negligencias suyas. Es muy fácil ser ministro y querer tener unas altas retribuciones y enormes privilegios, pero también hay que asumir las responsabilidades. Chacón, Bono y Trillo son tan culpables como Pedro Morenés o más. José Bono hasta ha sido denunciado por seguir con la escolta de guardias civiles sin que le corresponda. Y mientras tanto los militares mueren porque no hay dinero para pagar el mantenimiento de las aeronaves. Vergonzoso.

El 2 de junio Noruega, Reino Unido y la Seguridad Aérea Europea prohibieron el vuelo de los Super Puma, los helicópteros en los que fallecieron los siete militares. Aquí la culpa la tienen los pilotos y seguimos permitiendo que vuelen en chatarras. Dos semanas después de semejante decisión y con los cadáveres encima de la mesa ha tenido que ser un piloto el que grite solicitando auxilio. No quiere morir ni ver morir a más compañeros.

No puedo tener nada más que palabras de agradecimiento para Juan Company Cros. Puede que haya destrozado su carrera militar, ojalá que no sea así, pero debe estar tranquilo porque hoy dormirá con aquello tan militar de la satisfacción por el deber cumplido. Cumplir el deber de salvar a sus compañeros, de informar a la opinión pública y de demostrar valor.

Otros altos mandos acaban en Navantia, Santa Bárbara General Dinamics, EADS-CASA o DEFEX engordando sus bolsillos, estafando a los ciudadanos con submarinos que no flotan, aviones que no vuelan o carros de combaten que no disparan. Después enarbolan una bandera de España y acuden al desfile de las Fuerzas Armadas o de la Hispanidad como si con ello hubieran limpiado su mancha. No es así. Patriota no es dejar morir a los compañeros mientras gastamos 40.000 millones de euros en armamento que no necesitamos y que en muchos casos ni siquiera funciona. No se puede permitir semejante dispendio al tiempo que los miembros de los expertos en explosivos acaban despedazados (ocho en los últimos cinco años) y los cadáveres de los miembros del Ejército del Aire en el fondo del mar. Patriota es el que salva la vida a su compañero, no el que le ejecuta a cambio de un ascenso.

Hoy, Juan, has sido un verdadero patriota, espero que el resto de tus compañeros comprendan el verdadero valor de tu gesto y no te dejen solo. Si tu acto les infunda valor, no podrán con vosotros, con nosotros, seremos demasiados, pero si quedan impertérritos ante tu hazaña, serás un festín de las hienas que ocupan la cúpula militar. Sea como sea, eres un valiente y un patriota...

Y siempre tendrás la satisfacción del deber cumplido.

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

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