Un paso al frente

Felicidades a la España de los submarinos que no flotan

Ganó la España de Rajoy, Esperanza Aguirre, Fernández Díaz, Bárcenas, Cebrián, González, Chaves, Grinán, Juan Carlos y Felipe. Es lo que hay, ni más ni menos. Esa es la realidad, terrible por otro lado, porque espanta pensar que quizás, con todo, Franco también podría haber ganado las elecciones. Tal vez no necesitaba de tanta represión, tanto fusilamiento ni tanta pamplina, porque al final -los españoles- le habríamos votado igual. O tal vez sea que por los fusilamientos y las pamplinas de tantas décadas ahora somos capaces de votar el Franquismo 3.0 de Fernández Díaz, Morenés o Fernández Mesa, de los que se comportan como Al Capone y saquean nuestro bienestar. Me resulta complejo precisar qué fue antes, si el masoquismo o el síndrome de Estocolmo.

Las celebraciones del PSOE

El PSOE celebró su nueva catástrofe como lo hacen los perdedores: presumiendo de segundón, de haber derrotado a las encuestas y olvidando su fracaso estrepitoso. No comprendo cómo puede mostrarse tan feliz alguien que tuvo la posibilidad de ser presidente hace unos meses cuando ahora no tiene ninguna y no deja de perder escaños elecciones tras elecciones. Bueno sí, se comprende porque el PSOE se derrumbó en Andalucía. El enemigo estaba y está en casa. A Sánchez se le vio feliz, aunque como partido menos conservador de los liberales se haya desplomado, y sonreía por ese doble motivo: el sorpasso no se le dieron a él, sino a Susana Díaz.

Susana ha sido degollada por su propia ambición. Creía ser La Sultana, pretendía recoger y enterrar el cadáver de Pedro Sánchez, pero resultó ser solo una cortesana que no pudo envenenar a tiempo a su rival y ahora ambos yacen en el mismo agujero. Una y otro están condenados por su propia mediocridad, lo que también sentencia a su propio partido. Un partido que iba camino de ser el Partido Regional de Andalucía y que ya no tiene ni eso porque ha terminado por no vencer en ninguna autonomía. Casi cómica resulta la celebración y los gritos en su sede. Da vergüenza ajena ver al PSOE descorchar el champán después de perder con el PP de los escándalos de corrupción y los recortes en bienestar, derechos y libertadas. Deberían reflexionar sobre los seis millones de votos que han perdido desde 2008, aunque sea borrachos de tanta celebración.

Ciudadanos

No es una cuestión de conservadores o progresistas, porque me parece saludable pensar diferente, es una cuestión de cloacas. Que un conservador vote a Ciudadanos, un partido con programa ideológico muy similar al PP (y al PSOE), lo comprendo. Ya me gustaría que este país fuera mayoritariamente progresista como lo son muchos otros en Europa, especialmente en el norte, pero nosotros somos buenos corriendo detrás de una pelota o coreando a una tonadillera corrupta. Cosas de ser diferente.

Ciudadanos es un partido joven, no tiene el historial delictivo del PP y tienen buena disposición a la regeneración. Cuando tuvimos que negociar con ellos la implementación de una Ley Integral de Protección al Denunciante fueron todo facilidades, mientras el PP no nos recibió y el PSOE nos dio unos buenos pases de salón con banderillas incluidas.

Por desgracia, Ciudadanos también ha fracasado, básicamente porque el único triunfador de estas elecciones es el PP y la miseria, la que se avecina en los próximos años. La de soldados despedidos, Yak-42, helicópteros caídos, minas en mal estado desmembrando militares y una lista de la compra de 40.000 millones de euros en submarinos que no flotan y esperpentos similares. Eso Ciudadanos no lo habría permitido y Unidos Podemos tampoco. Seguramente, al contrario que Unidos Podemos, Ciudadanos habría gastado tanto o más en armamento que PP y PSOE, pero no defectuoso (eso es de Gila y del PPSOE), y no le presupongo el maltrato a los soldados, ni las negligencias que tantas vidas militares han segado, ni la permanencia de la justicia militar. Pero en el mundo militar también ganó el PP, especialmente ganó el PP. Eso sí, los que no mueran en accidentes ni sean despedidos, tengan por seguro que España seguirá siendo una (a la fuerza), pequeña y corrupta. Así lo quisieron ellos y casi todos.

Barra libre para el PP y abatimiento en Unidos Podemos

Unidos Podemos mostró lo que merecía la situación, semblante serio e invitación al análisis, y el PP se congratuló, lógicamente, de saber que puede hacer cuanto le plazca en este país porque hay cuerda para rato. Podrán seguir saqueando con total impunidad y nosotros seguiremos votándole mientras nos den banderita de España y Hombres y Mujeres y viceversa. Todos contentos.

Unidos Podemos deberá reflexionar sobre los motivos por los que no pasó lo que se suponía que tenía que pasar, si es que realmente tenía que pasar y no fue todo un montaje de encuestas. El resultado es muy bueno si se compara con la inexistencia del partido hace unos pocos años y muy malo si lo hacemos con la ilusión generada. Lo importante, en mi opinión, es que se afianzan posiciones y la victoria todavía es posible a medio plazo. Quiero creerlo.

Se podría hacer un análisis más exhaustivo de los resultados, sobre todo más académico, o pensar en si hay elementos que hayan podido influenciar los resultados. Quizás el Brexit lo hizo o tal vez los resultados se deban a la falta de movilización en los sectores progresistas, porque es indudable que se echó en falta ese millón de votos que habría cambiado el escenario aunque no el final de la representación. Supongo que contribuyó mucho la tradicional división de la izquierda, ese peaje que se paga por ser independiente y crítico.

Malos tiempos

No soy politólogo, ni lo pretendo, solo escribo esta entrada desde la consternación de un ciudadano y un militar (exmilitar) que esperaba y deseaba un cambio. Espero que dentro de cuatro años, quizás antes, tengamos una nueva posibilidad, aunque me temo que la cuenta atrás está cerca del fin. El fallido Grexit, el Brexit, los 65 millones de desplazados en el mundo por la maldita guerra invisible y el auge de la extrema derecha en gran cantidad de países han sido la primeras detonaciones de acontecimientos impredecibles. De momento, la derecha moderada (PSOE y Ciudadanos) y los progresistas (Unidos Podemos) también han sido derrotados por una derecha que abarca desde el centro hasta el infinito y más allá (y Vox).

¡Felicidades a la España de Bárcenas!

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

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