Opinion · Un paso al frente

El triunfo de los Aznar, una familia sin escrúpulos

Uno piensa, quizá con ingenuidad, que cargar con la pesada de culpa de ser criminal de guerra termina por arrodillar a cualquiera. Aznar no es cualquiera. Millones de muertos y desplazados en Oriente Próximo fueron y son responsabilidad directa de Bush, Blair, Aznar y otros muchos que tuvieron la habilidad de esquivar los flashes. Hoy, todavía siguen muriendo muchas personas por aquel crimen, aunque cuando ello sucede lo único que parece variar es un dígito en un interminable contador que solo de vez en cuando lleva nombre y apellidos.

Contemplar esa obra y ese legado debería ensombrecer los pensamientos para varias eternidades. Aznar no es cualquiera.

José María es un hombre peculiar. De joven fue un apasionado falangista que se declaraba joseantoniano, defensor de Franco y extremadamente crítico con esa constitución que ahora defiende como si fuera su propia vida. Es cierto que la distancia entre falangista y criminal de guerra es tan exigua que resulta coherente el paso de una juventud apasionada a una madurez ensangrentada. Hubo muchos antes que él. José María Aznar sabía antes de la intervención de Irak que no existían armas de destrucción masiva y que Sadam Hussein no apoyaba Bin Laden. Así se lo hizo saber Jorge Dezcallar, director del CNI, que lo ha manifestado públicamente. Dichas aseveraciones, que son tan concluyentes por lo contundentes como por la autoridad que las realiza, deberían ser más que suficiente para sentar a Aznar ante un tribunal internacional. Queda todavía tiempo para ello.

Uno piensa, de nuevo de forma cándida, que la publicación de una noticia tan acusatoria debería provocar que tan siniestro personaje buscara el exilio y desapareciera para siempre. Aznar no es cualquiera. Se trata de uno de los Padres de la Patria, junto al de los GAL, otro que no es cualquiera. Y a lo que se ha dedicado desde la Guerra de Irak, dejando a un lado los sermones políticos bien remunerados y su salario vitalicio, como el de los GAL, es al capitalismo salvaje (también como el de los GAL).

El tétrico juego de la Botella

La maniobra de Aznar fue maestra, ya digo que no es cualquiera. Como sabía que a su mujer, Ana Botella, no la votarían ni en pleno éxtasis de embriaguez porque no daba el mínimo nivel de mediocridad exigido, y eso que nuestro país es capaz de votar a Rajoy una y otra vez, incluso a Franco si se presentara, tuvo la genialidad de situarla tras el disfrazado Ruiz Gallardón. Así pues, ganadas las elecicones este fue elegido ministro de Justicia y el fraude electoral quedó consumado.

Si Ana Botella hubiera querido hacer política, seguramente habría esperado otro momento más propicio, pero la idea era saquear. Para desvalijar la casa cualquier momento es bueno. La alcaldesa concedió 3.000 viviendas a fondos buitre para que se enriquecieran expulsando a la calle a personas maltratadas por la crisis. Casualidades de la vida, en una obra de ingeniería según Marta Higuerasresulta que gran parte de las viviendas vendidas lo fueron a un fondo buitre del hijo de la alcaldesa, José María Aznar Junior. Digno de sus padres, sin ninguna duda. A una familia que no tiene escrúpulos en participar de la carnicería de Irak, poco le puede importar enriquecerse a costa de destrozar la vida de más de 3.000 familias.

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José María Aznar Junior, un tío duro

José María Aznar Botella es accionista mayoritario de la sociedad Poniente Capital y asesor de Cerberus, uno de los mayores fondos buitre del mundo. Lo suyo es el ladrillo y las apuestas, a las que también se dedica. A parte de ser conocido por los pisos vendidos al fondo buitre que asesora, también es famoso por su bronca al presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, después de denegar un favor a su padre: «Con los pelos que se ha dejado por ti, y han sido muchos, me parece impresentable lo que has hecho. No se merecía esta decepción». La decepción fue que la entonces Caja Madrid no pagase 54 millones de euros por las obras de Gerardo Rueda y construyera un museo.

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Una vez rescatada por todos los ciudadanos, Caja Madrid se convirtió en Bankia y cedió la gestión de sus activos inmobiliarios a Promotora Plataforma, de la que José María Aznar Botella también es socio. Sin duda, se trata de un negocio de 12.000 millones de euros.

Alonso Aznar, el alma de la fiesta

Trabaja en la compañía Afiniti, en Wibbi (una aplicación para ligar) y en la restauración, en los que se especializó cuando mamá era alcaldesa y no hacía falta pedir licencias.

Ana Aznar, la nada

Desde su matrimonio con Alejandro Agag nada se sabe de ella.

Alejandro Agag, el yerno que pasó de arruinar bancos y vender armas a la Fórmula E

La fórmula E llega a 10 ciudades del mundo y genera unos cien millones de euros anuales. Evidentemente, jamás habría llegado hasta donde ha llegado si no fuera por los contactos familiares. Apoyar al Jefe tiene sus humildes compensaciones. No solo eso, según ‘El Mundo’ que se basa en informaciones de Interviú, realiza gestiones para Endesa en Italia, tiene negocios petrolíferos en Moscú o contratos con la familia real de Catar. Por supuesto, es un asiduo de los paraísos fiscales, el lugar más visitado por los patriotas de este país.

Alejandro Agag, antes de convertirse en el marido de Ana Botella, arruinó un banco en Portugal y tuvo que declarar en el parlamento portugués sobre la venta de armas a Marruecos mediante El Assir, uno de los comerciantes de armas más importantes del mundo. Seguro que tiene muchos temas de conversación con José María Aznar, que se convirtió en comisionista de la venta de armas a Argelia y Libia y terminó en los papeles de Panamá.

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Regularizando la situación: 250.000 euros en impuestos

Según Ok Diario, los Aznar tuvieron que pagar a Hacienda 269.456 euros para regularizar la situación fiscal de su empresa (Famaztella SL) que factura por obras intelectuales, charlas, coloquios, encuentros y demás. José María Aznar tiene un sueldo vitalicio y es asesor externo de Endesa, consejero de News Corporation (The Wall Street Journal y The Times), asesor de Barrick Gold Corporation (minas de oro en República Dominicana), asesor senior de DLAPiper (el mayor bufete del mundo), asesor puntual de KPMG, presidente y fundador del Instituto Atlántico de Gobierno… ¡Y hasta profesor de la John Hopkins University!

La fortuna de los Aznar se ha fraguado entre crímenes de guerra que han ocasionado millones de muertos y desplazados y ventas a fondos buitre que han arruinado la vida de miles de familias. Sin duda, una forma muy honrosa de ganar dinero, sobre todo, en eso que llaman capitalismo salvaje.

Mi más sincera enhorabuena a la gente de bien, española o muy española y, sobre todo, trabajadora.

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

En la actualidad sobrevivo gracias a las ventas de Código rojo¡CONSÍGUELA AQUÍ FIRMADA Y DEDICADA!. «Código rojo le echa huevos al asunto y no deja títere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en día como la libertad de expresión» («A golpe de letra» por Sergio Sancor).

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