Opinion · Un paso al frente

Disparate ‘Marca España’: Marlaska destituye al torturador y antidemócrata Jefe de la UCO ¡por una filtración!

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha destituido al coronel Manuel Sánchez Corbí por la filtración de una orden el pasado 25 de junio en la que suspendía por falta de fondos todas las operaciones de la UCO, unidad que dirigía. Esta orden y su correspondiente filtración ha generado en el ministro del Interior una “pérdida de confianza” de tal magnitud que hacía imposible la continuidad del coronel Corbí.

Que la “pérdida de confianza” se haya debido a esta filtración y no al extenso y tétrico currículum del polémico y torturador coronel Jefe de la UCO localizan a España en un territorio en el que la negligencia, las torturas y las conductas antidemocráticas se enmarcan en la normalidad.

Amenazas a los catalanes

Recordemos las manifestaciones del coronel Corbí en Interviú en enero de 2018: “Ahora en Catalunya, todo el que ha cometido ilegalidades, que el 1 de octubre parecía que valía todo, no vale todo, ¿eh? Ahora, con todos esos vídeos que esta gente colgaron muy ufanos, estamos yendo puerta por puerta: ‘Buenos días, ¿usted es el del vídeo en el que tira piedras al guardia civil?’. ‘Hombre, es que yo…’ ‘No, no, usted es el del vídeo que tira piedras al guardia, (da un golpe en la mesa), venga pacá’. La gente se lo pensará”.

¿Se puede consentir que el coronel Jefe de la UCO amenace públicamente a la ciudadanía de forma tan burda?

Grande-Marlaska lo hizo.

Caso Diana Quer

Peor todavía fue el show que organizó ese mismo mes de enero de 2018 en una inusual e histórica rueda de prensa con motivo de la detención del presunto asesino de Diana Quer. En la misma, el coronel Sánchez Corbí aprovechó el disparate en el que los medios de comunicación convirtieron el caso para abroncar a una gran parte de los periodistas. En un acto de apoteósico cinismo afirmó, con los modales que acostumbra: “Yo pondría sobre la mesa un debate del que hasta se podría escribir una tesis doctoral para el periodista que quisiera doctorarse: el tratamiento de los medios en el caso de Diana Quer”.

Sin embargo, lo que correspondía en aquella mediática aparición no era otra cosa que disculparse por el fracaso de las pesquisas, dado que el sospechoso no fue detenido hasta que intentó un nuevo secuestro. Tendría que haber lamentado el coronel Corbí que solo la casualidad hubiera evitado que Diana Quer fuera acompañada por otra víctima en lugar de moralizar haciendo ostentación de su cargo. 

¿Se puede mantener como jefe de una de las unidades más importantes de la Guardia Civil a un alto mando negligente que aprovecha su posición para comportarse casi como un telepredicador?

Grande-Marlaska lo hizo.

El oscuro pasado del moralista Corbí

Cabría recordar un episodio todavía más tétrico y repulsivo que los anteriores, ya que el moralista coronel Corbí fue condenado por torturas en los años noventa e indultado por el Partido Popular. Indulto que supuso un impulso meteórico a su carrera hasta convertirse, quizás, en el guardia civil más importante de toda la Benemérita.

En una peripecia más digna del asesino de Diana Quer que de un coronel, retuvo, desnudó, desolló y apaleó a un ciudadano. En 1997 el diario El País afirmaba lo siguiente: “Se dirigieron [Corbí junto a José María de las Cuevas Carretero y Antonio Lozano García] hasta un lugar no identificado de monte descampado, donde sacaron del coche a Kepa Urra y los tres agentes le desnudaron, le golpearon con un objeto no identificado y le arrastraron por el suelo”.

¿Se puede tolerar que un alto mando de la Guardia Civil haya sido condenado por torturas?

Grande-Marlaska lo hizo.

¿Cómo pudo suceder algo así?

Quizá uno de los grandes motivos se deba al gran apoyo mediático y social del coronel y torturador Corbí. De hecho, en noviembre de 2017, poco antes de sus estelares apariciones televisivas, se publicó un libro suyo sobre la historia de la lucha de la Guardia Civil contra ETA y lo hizo acompañado por Lorenzo Silva, premio Planeta, y Gonzalo Araluce, periodista. La presentación del ensayo contó con personalidades como Victoria Prego, sin que, al parecer, ni unos ni otros supieran o quisieran saber que la ONU amonestó en 2005 a España por las torturas del coronel, escritor e historiador.

O tal vez todo se deba a las innegables similitudes del actual ministro del Interior con el torturador. Fernando Grande-Marlaska, antiguo magistrado, debe su fama al caso Yak-42, que cerró sin culpables en reiteradas ocasiones para satisfacción de la cúpula militar, y a la falta de investigación en hasta seis casos de torturas que supusieron una nada despreciable cifra de cinco condenas  a España por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Es el ministro del Interior, por tanto, un personaje con un pasado tan poco edificante como el del coronel Corbí, motivo por el que, seguramente, no le resultó complejo no sentir repulsión. Tal vez, hasta sintieron un íntima admiración mutua.

España es, en definitiva, el país en el que un torturador y antidemócrata coronel de la Guardia Civil fue destituido a causa de una filtración por un ministro que siendo juez dejó sin condena la muerte de 75 personas y sin investigación seis casos de tortura.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’