Opinion · Un paso al frente

Nominemos al Nobel de la Paz a Pedro Sánchez y al PSOE por sus bombas inteligentes

Isabel Celaá, Pedro Sánchez, Margarita Robles y todo el PSOE lo merecen. No cabe duda. Un premio Nobel de la Paz, un reconocimiento mundial que les sitúe en un lugar privilegiado en la Historia. Porque cuando todos pensábamos que España estaba cooperando con la mayor tragedia humanitaria del Planeta a día de hoy resulta que no, que lo que está haciendo es vender armas inteligentes que no caerán sobre civiles, que no aniquilarán niños ni ancianos. De hecho, terminarán con el exterminio que acontece en Yemen, pues han fallecido más de 17.000 civiles, han resultado heridos más de 10.000 personas y más de 20 millones de yemeníes están en riesgo de hambruna, difteria y cólera.

Un dramático episodio que jamás volverá a acontecer gracias a nuestras bombas inteligentes. Y menos con las fragatas de Navantia, que serán, obviamente, inteligentes, humanitarias y humanistas. Faltaría más. Pero eso ya será para otro Premio Nobel de la Paz, quizás la próxima década.

En palabras de Isabel Celaá: “Si son armas de precisión, las bombas no se van a equivocar matando a yemeníes”. Que para eso las estuvimos educando durante décadas, para no equivocarse y terminar matando civiles, pues hasta cursos de geopolítica y cooperación internacional les hemos pagado. Nos han salido listísimas. Incluso hicieron un máster con su tesis en la UCJC para que estuvieran al nivel de nuestros políticos, élite intelectual y cultural del país. Por ello, las bombas son tan primorosamente inteligentes. De Matrícula de Honor y Cum Laude.

Por si no fuera suficiente, consta que los saudíes no las arrojarán sobre población civil porque, tal y como afirmó Margarita Robles, “son un país serio” y en todo caso “España respeta lo dictado por la ONU”. Porque la existencia en Yemen de tamaña catástrofe humanitaria solo es achacable a que las bombas utilizadas por los saudíes hasta ahora no eran inteligentes. Eran tontas. Y malas. Pero no ellos. Y eran vendidas por otros países también malos, malísimos, que no nosotros, claro. Y como estas bombas eran tan tontas y tan malas caían por error en colegios, hospitales, mercados y autobuses escolares causando no ya muerte y destrucción, sino la profunda desolación de los saudíes; de nuestro Emérito, su fortuna de 1.800 millones de euros, y su hijo; y del PSOE, obviamente.

De esas llantinas, de esas tardes de pesar, de ese sufrir por tan salvajes matanzas surgieron las bombas inteligentes y las fragatas humanitarias. Y la Alianza de las Civilizaciones. Y la Paz Mundial. Y la madre que las parió a todas. Se le ocurrió al PSOE, por supuesto, que siempre ha velado por los derechos humanos, especialmente cuando nos metieron en la OTAN o cuando fundaron aquella organización pacífica y sin ánimo de lucro conocida como los GAL.

Por ello, si pasara, si una bomba española cayera sobre niños y los despedazara, mutilara y asesinara, el presidente, Pedro Sánchez, ya ha dejado claro que él “no es responsable del uso de las bombas vendidas a Arabia Saudí”. Bastante ha hecho el pobre con fabricar bombas inteligentes. ¡Cuántos años de formación y cuánto dinero invertido! ¡Y en privadas, para que tuvieran lo mejor, como él lo tuvo!

En todo caso, Pedro Sánchez con sus acciones será responsable de erradicar la muerte en Yemen. Y es que las bombas inteligentes jamás arrasarán colegios ni hospitales ni mercados ni autobuses con niños dirigiéndose a campamentos. En el último momento, y para alivio de los saudíes y sus aliados, y del PSOE y de Pedro Sánchez, Margarita Robles e Isabel Celaá las bombas se desviarán hacia el objetivo militar. Como si fueran unas especies de ‘Terminators’ voladores, pero buenos, buenísimos, surcarán los cielos hasta que encuentren a los malos y cuando lo hagan caerán implacables sobre ellos. Pum. Asunto terminado.

Pero es que las bombas, y esto es algo todavía más importante, no solo son inteligentes, sino que contienen vacunas contra la difteria y el cólera. Un lote más que importante de las mismas se dirigirán, por su inteligencia y humanidad, hacia población civil y sabrán, claro está, quiénes necesitan ser vacunados. Entonces, inocularán vacunas con si fuera confeti.

Además, otro lote más que importante de bombas se usarán para enviar alimentos. Aunque los sauditas las arrojen para matar enemigos, se dirigirán a población civil y les rociarán con una lluvia de alimentos que durará décadas. Algunas bombas también contendrán en su interior regalos de Papá Noel, los Reyes Magos y algún que otro Unicornio. Ah, y muchas palomas blancas. Que son muy bonitas.

Por tamaña acción, ninguna duda cabe ya, el Gobierno de España, esto es Pedro Sánchez y el PSOE, merece el próximo premio Nobel de la Paz, o como mínimo estar nominado. Recordemos que en la lista de nominados se encuentran Hitler, Mussolini y Stalin, a los que sobra presentación, y entre los ganadores destaca Barack Obama por su ejemplarizante Guantánamo, ese parque temático tan simpático… ¿Por qué no dárselo a Pedro Sánchez por su contribución a la Paz Mundial con las bombas inteligentes que no matarán yemeníes?

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’.