La Universidad del Barrio

Curso de Historia: Sesión del 21/12/2015

UNIVERSIDAD DEL BARRIO

 

CURSO DE HISTORIA

 

SESIÓN LUNES 21 DE DICIEMBRE DE 2015

 

Coordinador: Pablo Sánchez León

 

"¿Y si las cosas hubieran sucedido de otra manera...? Concibiendo juntos pasados alternativos para imaginar presentes y futuros distintos"

 

Participantes/invitados: Pablo Sánchez León, Enrique Maestu, Alberto Tena y Miguel Luna.

 

Resumen:

sesión orientada a la participación del público. A partir de una valoración de los resultados de las elecciones generales del 20-D, se planteará la relevancia del pensamiento contrafactual en la comprensión y explicación de los acontecimientos históricos. Además de ofrecer algunas claves sobre cómo y por qué el conocimiento del pasado siempre conlleva razonamientos del tipo "¿Y si las cosas hubieran sido de otra manera...?", la sesión contará con una performance teatral de episodios ficticios relacionados con el pasado muy reciente. Compaginando así el humor con la reflexión, intentaremos recorrer hacia atrás la historia española del siglo XX a través de ucronías, sucesos que no tuvieron lugar pero que podrían haber ocurrido y que, de haberlo hecho, hubieran abierto las puertas a la realización de utopías que permanecen aún larvadas en nuestro presente, dispuestas a hacerse realidad si son debidamente invocadas en el lugar y momento adecuados.

 

Un par de extractos de textos para reflexionar

 

Maurice Zeilin, The Civil Wars in Chile (or the Bourgeois Revolutions that Never Were), Princeton (NJ), Princeton University Press, 1985, pp. 17-18.

 

"La teoría social que rinde frutos de conocimiento está hecha del análisis empírico detallado de secuencias históricas y procesos cumulativos reales; pero se compone además de un método de ida y vuelta. Todas las grandes preguntas históricas se desdoblan siempre en otras dos, una de tipo "factual", la otra de carácter "contrafactual": ¿qué ocurrió en el pasado, y qué pudo haber ocurrido pero no tuvo lugar?

Por supuesto la historia "tal y como realmente sucedió" es el resultado de hacerse preguntas sobre los llamados "hechos" que los transforman en "evidencias" dentro una específica secuencia narrativa de sucesos o acontecimientos contingentes. En este sentido la historia —en tanto que "construcción en forma de una narración"— es siempre una "reconstrucción", según argumenta acertadamente E. P. Thompson, "un prerrequisito y una premisa de todo conocimiento histórico, la base de toda noción objetiva (en tanto que distintiva de teórica) de causación, y un preliminar indispensable para toda construcción de un relato analítico o estructurado". De manera que cualquier reconstrucción del pasado que aspire a revelar conexiones que de otra manera permanecerían ocultas, cualquier intento de ofrecer un análisis causal del cambio social o el desarrollo histórico, son en sí mismos una forma de "análisis contrafactual" o contrafáctico.

Pues lo que distingue la causación de la mera correlación es precisamente la implícita afirmación de que si la causa no se hubiera producido, entonces tampoco hubiera tenido lugar el efecto o consecuencia de esta, mientras que al contrario el razonamiento no es correcto. Para comprender por qué algo tuvo lugar en el pasado histórico es necesario siempre hacerse la pregunta de cuál habría sido la diferencia si algún otro suceso que le precedió no se hubiera producido: ¿cómo habría influido su ausencia? Si el suceso considerado como "causa" imputable de un hecho no hubiera tenido lugar, entonces sin duda tampoco debería haber ocurrido su "consecuencia". De manera que, lo reconozcan o no, los historiadores deben hacer uso de alguna forma de razonamiento contrafactual como método para la reconstrucción del pasado, de "lo que realmente sucedió" en la historia. "Con objeto de penetrar en las interrelaciones causales reales", subrayaba Max Weber, "construimos otras irreales".

La paradoja consiste, entonces, en que para comprender la relevancia de lo que realmente sucedió, del mundo social real que surgió de un proceso histórico, hemos de asumir que algo que pensamos que resultaba decisivo no llegó nunca a suceder, y así descubrir qué otro desenlace era posible. Si lo que ocurrió no era ni inevitable ni ineluctable sino que fue el producto de una específica constelación de circunstancias, sucesos y actividades, entonces dicha constelación seguía cargando en su interior otras posibilidades históricas incumplidas (o suprimidas). La pregunta no es, por tanto, cuál hubiera sido la diferencia si algo que "realmente sucedió" no hubiera ocurrido sino algo más importante para nuestra comprensión del pasado histórico: cuál habría sido la diferencia si lo que no sucedió hubiera tenido realmente lugar. Si lo que estuvo de hecho ausente hubiera estado presente en la historia, ¿qué hubiera desencadenado? ¿Qué podría haber sucedido?

Esto a su vez implica preguntarse por lo que era posible en la situación histórica sometida a análisis. ¿Qué alternativas históricas se hallaban disponibles dadas las circunstancias materiales y sociales? ¿Cuáles eran las opciones reales en manos de los actores sociales decisivos, y cuál habría sido la diferencia si se hubiera "optado" —de forma intencional o no— por una serie de posibilidades u opciones en lugar de hacerlo por otra? En este sentido, investigar la importancia de los acontecimientos históricos que no tuvieron lugar es un prerrequisito de toda teoría válida y fructífera en el terreno de la historia. "Una teoría que aborda el mundo real y solo el mundo real", señala con acierto John Elster, "no es una teoría sino una descripción. Una teoría debe incluir implicaciones sobre mundos posibles por medio de la especificación de los valores conjuntos susceptibles de realización dentro de un conjunto de variables". En ese sentido teoría y método van de la mano: tan necesario es asumir la especificidad histórica de los hechos como la  historicidad relativamente contingente de todas las estructuras sociales (y en particular de sus relaciones constitutivas de clase y entre las clases sociales y el estado), lo cual implica preguntarse constantemente, conforme se avanza en el análisis, no sólo qué es lo que sucedió sino "qué otra cosa podría haberle sucedido al pasado que realmente tuvo lugar"?"

 

 

Slavoj Žižek, "Lenin herido de muerte por una bala en la Estación Finlandia", Madrid, Postmetropolis Editorial, 2015, pp. 1-4.

Puede descargarse completo aquí: www.postmetropoliseditorial.com.

 

"Me siento inclinado a poner en tela de juicio la premisa de que los pensadores de izquierda en general tengan por obligación que ser imbéciles deterministas incapaces de elaborar conjetura alguna acerca de la posibilidad de escenarios alternativos.

(...)

La percepción de nuestra realidad como sólo uno de los muchos posibles desenlaces de una situación "abierta", la idea de que otros desenlaces posibles continúan poniendo nuestra "verdadera" realidad en una situación incómoda, confiriéndole ese rasgo de extrema fragilidad y contingencia, (...) apoya precisamente la sentida urgencia de la acción revolucionaria.

(...)

[M]erece la pena echar un vistazo a cómo el propio Lenin se relacionó con la contrafacticidad histórica. Su visión se encontraba bien alejada de cualquier complicidad con la necesidad histórica. Fueron, al contrario, sus oponentes mencheviques los que insistieron en la imposibilidad de eludir ninguna de las fases de desarrollo prescritas por el determinismo histórico: primero tenía que venir la revolución democrático-burguesa, después la revolución proletaria. Cuando ―en sus Tesis de Abril de 1917― Lenin declaró que la coyuntura que se abría era la genuina Augenblick, la oportunidad única para poner en marcha una revolución, su propuesta fue en un principio recibida con estupor o incluso con desdén por una amplia mayoría de sus camaradas de partido. Pero Lenin había entendido que la oportunidad se presentaba como el precipitado de una combinación única de circunstancias: si el momento no era aprovechado, las posibilidades se echaban a perder tal vez para no volver a presentarse en décadas. En todo caso, Lenin tenía en mente un escenario alternativo: ¿qué pasará si no actuamos ahora? Era precisamente su conciencia de las catastróficas consecuencias del no actuar lo que le impelía a actuar.

Pero hay un compromiso incluso más profundo con los cursos alternativos de la historia en la visión marxista radical. Para un marxista radical, la historia real que vivimos es ella misma la realización de una historia alternativa: estamos condenados a vivir en ella porque, en algún momento del pasado, no fuimos capaces de aprovechar el momento. En una excelente lectura de las Tesis sobre la Filosofía de la Historia de Walter Benjamin (que Benjamin nunca publicó), Eric Santner elaboró la noción de que las intervenciones revolucionarias del presente repiten (esto es, redimen) los intentos fallidos del pasado. Estos intentos cuentan como "síntomas" y pueden ser retroactivamente redimidos mediante el "milagro", en sus palabras, de la acción revolucionaria. No son tanto "acciones caídas en el olvido", dice, cuanto "actos fallidos que habíamos olvidado, intentos fracasados de suspender la fuerza de los vínculos sociales que inhiben los actos de solidaridad con los otros de toda sociedad: los síntomas, añade, son el registro no solo de los intentos revolucionarios que fracasaron en el pasado sino, más modestamente, de los fracasos pasados para responder a las exigencias de acción o incluso de empatía con aquellos cuyo sufrimiento en algún sentido pertenece a la forma de vida de la cual uno mismo es parte. Guardan el sitio de algo que está ahí, que insiste sobre nuestra vida, aunque esta no haya nunca alcanzado plena consistencia ontológica. Los síntomas son así, en algún sentido, los archivos virtuales de lo anulado, de lo negado, del vacío ―o, tal vez mejor así, parapetos contra todas las nadas― que persisten en la experiencia histórica".

(...)

También los estallidos de violencia neo-nazi en el post-comunismo pueden entenderse como sintomáticos abscesos de cólera que ponen en evidencia el saber de las oportunidades perdidas. Una situación que encuentra un fuerte paralelismo en la vida psíquica del individuo: exactamente de igual modo que la conciencia de una oportunidad privada echada a perder (por ejemplo, la satisfactoria consumación de una relación amorosa) a menudo deja sus huellas en forma de ansiedades irracionales, migrañas y ataques de furia, así también el vacío dejado por una oportunidad revolucionaria perdida puede traducirse en una irracional voracidad destructiva".