Opinión · Verdad Justicia Reparación

Hércules y primos pobres en la Fundación Franco

Por Antonio Pérez, miembro de La Comuna.

Algunos de los miembros de La Comuna conocimos a “Hércules Cortés” cuando este afamado vedette de la lucha libre ingresó en la Tercera Galería de Carabanchel por un asunto de estafas millonarias. Los consortes (compañeros de sumario) que le acompañaron eran gente fina, sin pelos y sin uñas, que trataban de pasar desapercibidos entre aquella turba de manguis y presos políticos mientras que Hércules (HC), una mole de 190 cms. de altura y 150 kgs. de peso en canal, llamó la atención desde que contrató a un machaca (criado) manifiestamente alfeñique, para que le subiera a su celda un petate (jergón) que el forzudo levantó con un dedo. HC resultó ser un tipo sociable y simpático; por aquello de levantar pesas, hasta hizo buenas migas deportivas con algunos de los compas etarras –morroskos casi tan formidables como el colosal estafador de alcurnia.

Porque HC (Alfonso Carlos Chicharro Lamamie de Clairac en el DNI), era un mocetón de mucha alcurnia, verso suelto de una familia de militares requetés y hermano de Juan Chicharro Lamamie de Clairac (1923-2005), condecorado por Hitler con la Cruz de Hierro por su participación en la Blaue Division y luego ascendido por Franco a general con innumerables canonjías.

Tras su brevísimo paso por Carabanchel (de algo le sirvió ser Hermano de Héroe), HC siguió con sus amistades peligrosas hasta que, en 1971, cuando sólo contaba 39 años, falleció en los USA en un extraño accidente de coche. Y decimos ‘extraño’ porque oficialmente murió por rotura de cuello. Ante lo cual nos maliciamos: si se fracturó aquel cuello de toro rinoceros, el coche resultaría pulverizado, ¿no? Pues no, el coche estaba apenas aporreado.

Sean como sean los accidentes en los USA, la saga de los requetés milico-gladiadores continúa con el actual presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) Juan Chicharro Ortega (n. 1950), hijo del invasor azul blaue y, por ende, ¡sobrino del forzudo HC! Pues sí, aunque el general en jefe de la FNFF trate de ocultar este parentesco, nunca podrá negar que por sus venas corre sangre de quien fue un (supuesto) estafador en España y un dudoso muerto (u occiso) en los USA. ¿Será que considera al hércules como la oveja negra de la familia? En tal caso, debe saber que, para otros muchos, habida cuenta de los pronunciamientos franquistas del clan Chicharro, HC fue la única oveja gris entre un rebaño de ovejas negras negrísimas.

Dios los cría y ellos se juntan. En estos días, el rebaño negro de la FNFF es comandado por otra oveja –o carnero-, de sangre azul plebeya. Nos referimos a Louis de Bourbon et Dampierre (también conocido como Luis Alfonso Gonzalo Víctor Manuel Marco de Borbón y Martínez-Bordiú), bisnieto del Caudillo y hermanastro de Cintia Rossi, hija de un francés comerciante en antigüedades, antigua pareja de baile de Carmencita Duquesa de Franco. ¿Nos puede extrañar que un acaudalado anticuario extranjero emparentara con el clan que más ojo le ha echado al Patrimonio Nacional?

No, no nos extraña pero lo que hoy queremos subrayar es que Luis Alfonso de Franco y Martínez-B es, primero un Dampierre y después un Borbón. Lo cual nos dice mucho de lo unidos/desunidos que caracteriza a las dinastías monárquicas pues resulta que los Borbones surgieron en el siglo XI en una aldea de la Auvernia francesa y ya para entonces los Dampierre eran los primos pobres de los Bourbon. Mil años después, mediante el sonado casorio entre la nieta de Franco y el padre del actual rey sin corona de la FNFF, los Dampierre intentaron por enésima vez descabalgar a sus reales primos sufriendo -para variar- su enésima derrota. La verdad es que el plan era plausible puesto que las monarquías nacen de los milicos y se reproducen gracias a ellos –véase el paradigma español-. Pero, por desgracia para los Dampierre, para espadones, los Borbones.

Debe ser muy frustrante eso de ser los segundones durante un milenio pero los Dampierre-Franco pueden consolarse admitiendo que la bastardía y la plebeyez son una constante en las aristocracias que siempre han sido toleradas. Por ello, la española Casa Real hegemónica dice en privado: “My family, right or wrong, aunque nuestra sangre azul se contamine con sangre facho-negra. ¿No fue Juan de Austria, un bastardo, el víctor de Lepanto? Pues igual haremos con los primos Dampierre, que sigan conspirando mientras sigan siendo nuestros soldaditos”.

La izquierda sostiene que de la diversidad e incluso el caos nace la riqueza. Y los Borbones lo demuestran subvencionando a la Fundación de unos aparentes competidores: ¿qué mayor diversidad puede haber en una FNFF cuyo árbol genealógico incluye un hércules hipotético delincuente, unos generales devotos de un pretendiente carlista, un anticuario de sospechosa fortuna y un tal Luis Alfonso que, a su vez, es pretendiente a los tronos de Francia (pues también dice ser Duque de Anjou) y de España por ser hijo de una duquesa franquista?

Ni se equivocaron los Dampierre con el fallido golpe de estado palaciego de su boda con la dinastía Franco ni se equivocan los Borbones-pata-negra manteniéndoles a su servicio durante mil años. Además, ¿por qué mirarse reojo si, en algún grado, todos ellos son Hijos del Caudillo?