Opinión · Verdad Justicia Reparación

Pronósticos infalibles para el 2019

Por Antonio Pérez, miembro de La Comuna.

Frente a las almibaradas utopías que sufrimos en estas extrañables fechas, mis pronósticos serán tachados de agoreros aunque, en propiedad, son un dechado de realismo. Y es que, lo lamento, pero lo que viene no es ninguna Eutopía sino su opuesta, la Distopía… salvo rebelión general. Si no me creen, esperen solamente un año y evaluarán el error u el acierto de los vaticinios que siguen:

Nuevas prótesis conformarán una humanidad biónica donde dominará quien tenga más acceso a las tiendas de repuestos genéticos, biológicos y mecánicos. El Planeta seguirá plastificándose pero nos dirán que el nuevo plástico es biodegradable. Sabremos que nos mienten cuando no haya vida suficiente como para degradar a los últimos invasores. Por su parte, el individuo creerá –aún con mayor majadería que hoy- que tiene una identidad especial pese a que su adicción al consumo de moda le podría demostrar que es, simplemente, un número más en la contabilidad del Poder. O de la Publicidad, que viene a ser lo mismo.

En el 2019, se erradicarán varias enfermedades ‘antiguas’ y, sobre todo, casi (repito, casi) se curarán otras antes consideradas como incurables. Lamentablemente, la contaminación planetaria y la Big Pharma de las medicinas oficiales –ésta en su vertiginoso proceso de cronificación de los tratamientos-, provocarán el desmadre vírico y el nacimiento de nuevas dolencias. Las gallinas que salen por las que entran.

El control social –léase, político- se incrementará todavía más gracias al Internet vulgar más el internet de las cosas. La nevera será la espía doméstica más básica, la que les diga a las grandes empresas, confundidas ya con el Estado, qué alimentos tienen que fabricar y, a nosotros, qué dieta sana debemos comprar.

La producción de bellas palabras (libertad, democracia) seguirá detrás de la producción de armas. Si las palabras hace tiempo que dejaron de ser el blindaje frente a los obuses tontos e ‘inteligentes’, las armas ya han empezado a disfrazarse de perspicaces –según el edicto que ha dictado el ministro Feroz Borrell refiriéndose a Yemen-.

Las religiones continuarán una pelea eterna cuyas víctimas continuarán siendo los que no tienen ninguna religión. Pero los Popes dejarán de pelearse para iniciar la Cruzada/Yihad en apoyo de un Dios ecuménico: el Azar Favorable. Guerra inevitable puesto que ese nuevo Dios está acosado por el ateísmo de los defensores del sentido común. Descubriremos que, desde las loterías hasta los resultados del fútbol, habrán sido manipulados, bien desde el altar, bien desde la autoayuda.

Imitando al eximio ejemplo de Israel y con ayuda médica y académica, la tortura se extenderá a las familias, amistades y bienes de cualquier réprobo. Se suprimirán su memoria y su persona física, a veces literalmente invalidándola. Aunque con creciente dificultad, antes todavía podíamos distinguir entre la Razón y la Sinrazón pero, en el año 2019, será cada día más difícil reconocer las borrosas fronteras entre las cárceles, los manicomios, los cuarteles, las iglesias y hasta los asilos de ancianos. No sé si todo se volverá líquido miscible pero poroso, seguro que sí.

Se incrementará la atomización del proletariado. Las subcontratas de las que han nacido y viven las multinacionales llegarán a ser sub de sub de sub y así hasta el infinito. Es decir, hasta llegar al individuo trabajador -antes llamado proletario y ahora emprendedor, autónomo, etc-.

Los fascismos del siglo XX seguirán adaptándose sin mayores fricciones a la economía característica de las nuevas mercancías. Se olvidarán del racismo porque lo que llamaban “razas inferiores” ahora les pueden valer como fuerza de choque y como productores/consumidores exóticos. Los fascismos occidentales –no el español-, se olvidarán del paganismo porque, pragmáticamente, por fin habrán descubierto que es muy trabajoso crear una religión. Disminuirán su uso y hasta renegarán de su ornamentación bélica para no hacer sombra a la brutal parafernalia de sus amistades militares. Incluso disminuirá su culto al Líder. Pero mantendrán su idolatría por su Casta, su Jerarquía y por su Propiedad oscuramente acumulada.

Todos estos procesos se regirán por la Ley de la Formalidad y la Informalidad: A las leyes formales se opondrán unos apaños informales de igual cuantía. Pura mecánica newtoniana de la acción y la reacción. Cuanto más crezcan las leyes y sus reglamentos, más aumentarán los arreglos debajo de la mesa. Florecerá el clientelismo presentado como solución porque, de lo contrario, la hipertrofia leguleya paralizaría la producción y el consumo.

La pell de brau

Los herederos biológicos y económicos del franquismo aumentarán sus cuentas corrientes en razón directa a la disminución de los ahorros del común de los mortales. En otras palabras, el Tesoro Nacional seguirá privatizándose a precio de gallina flaca. A estos malignos vasos comunicantes, los media mainstream los denominarán ‘crecimientos de la economía’ y los propagandistas del Espíritu Nacional lo pregonarán como ‘paradigma de la modernidad española’. Tan consecuente como perversamente, en el presupuesto del Estado -en el real, no en el manipulado-, militares, banqueros y curas se seguirán llevando la parte del león.

El franquismo no desaparecerá por una simple razón: porque la vesania cainita y asesina que le nutre es anterior a Franco. Porque el sadismo y el genocidio son una constante en la historia de Iberia que los franquistas han idolatrado. Por fortuna, el antifranquismo tampoco desaparecerá porque la Razón y la Libertad siempre han estado de su lado -desde Viriato o desde el exilio, el cuándo es lo de menos-.

Finalmente, dos cuestiones dizque menores: ¿cuándo desaparecerán de España las bases gringas? Cuando China y Bollywood hundan Jólibu. O, según predijo el Hermano Lobo de hace muchos años, “el año que viene si Dios quiere”.

¿Cuándo los españoles obtendrán Verdad, Justicia y Reparación? Según predijo el Hermano Lobo, “el año que viene si Dios quiere. Uhhh”.