Opinion · Verdad Justicia Reparación

Nicaragua: presas políticas en lucha

Por Luis Suárez, miembro de La Comuna. 

Casi un año después del estallido social contra la dictadura corrupta Ortega-Murillo en Nicaragua, la situación en este país, lejos de haberse aliviado, ha empeorado en todos los sentidos, particularmente, para los sectores sociales más empobrecidos.
La represión continúa en un clima generalizado de terror impuesto por el régimen tras haber descabezado la revuelta social a hierro y fuego, ahora en forma de depuraciones, despidos, hostigamiento, encarcelamientos sin causa, represalias, etc., que entre otros efectos ha provocado un éxodo de miles de exiliados y exiliadas.
La situación económica, por la paralización de actividades y el bloqueo gringo, es asimismo dramática; y en ese contexto, el dictador organiza farsas de diálogo y reconciliación con las que intentar engatusar a la comunidad internacional para aliviar la presión y ganar tiempo.
Reproducimos a continuación la carta de un grupo de presas políticas anunciando una huelga de hambre con la que llamar la atención sobre su penosa persecución, denunciando al tiempo los cantos de sirena de la falsa reconciliación a la que pueden ser tentados algunos sectores sociales, particularmente el empresariado, que tan buenos negocios ha venido haciendo bajo el orteguismo.

Cárcel de La Esperanza, miércoles 27 de febrero de 2019

Las prisioneras políticas en resistencia, quienes fuimos secuestradas y encarceladas injustamente por la dictadura de los Ortega-Murillo, queremos emitir el siguiente comunicado, esperando que llegue a todos los hogares nicaragüenses y más allá, donde haya un compatriota o un corazón solidario.
Llevamos meses secuestradas ilegalmente, viviendo a diario la represión, constantes humillaciones, tratos crueles e inhumanos, y en lugar de sentirnos representadas nos sentimos simples piezas en el tablero donde juegan los que tienen control político y económico, y no podemos entender cómo llegamos a esta situación en donde se instaura un diálogo, cuando a pesar de haber más de 500 muertos/as, 700 apresados/as, más de 1.000 heridos/as, y miles de exiliados/as, el gobierno sigue sin mostrar voluntad de resolver el conflicto socio-político, sigue reprimiendo y asesinando con paramilitares, apresando y torturando con la policía orteguista a la población; ha creado una farsa al cambiar las medidas cautelares de un grupo de presos políticos en lugar de la libertad de todos y todas. Y con la complacencia de la Alianza Cívica tampoco han mostrado transparencia ni antes ni durante el diálogo, excluyendo a sectores de importancia e impacto nacional como el movimiento campesino, las madres de asesinados y prisioneros políticos, movimientos feministas, entre otros.
Por esto, y esperando que sirva como protesta cívica de mayor alcance, las siguientes prisioneras políticas:
Nelly Marilly Roque Ordóñez
Amaya Coppens Zamora
Yaritzha Rostrán Mairena
María Peralta Cerrato
Jamileth Gutierres Moncada
Solange Centeno Peña
Johana Delgado
Karla Matus Méndez
Hemos decidido iniciar una huelga de hambre indefinida desde el día miércoles 27 de febrero de 2019, momento en el que se inició la negociación con el gobierno.
Nosotras no nos hemos rendido ni claudicaremos, hemos vivido la represión de nuestros hermanos/as de lucha por defender la justicia y la democracia, habiendo incluso sacrificado nuestra libertad para que se logre la de Nicaragua. Por ello, queremos instar al pueblo a unirse en nuestra lucha contra la tiranía de la forma en que puedan.
Nosotras hemos decidido sacrificar también nuestra salud intentando que esta protesta sea un eco de la necesidad imperante de recuperar nuestra soberanía, libertad, nuestros derechos y nuestra dignidad.
No dejaremos pasar más tiempo porque eso necesita el dictador. Debemos actuar codo con codo, marchando sin miedo. Este régimen aparenta más fuerza de la que tiene, pero puede fortalecerse mediante pactos o por la indiferencia ante sus crímenes.
Responsabilizamos al gobierno y al sistema penitenciario de mujeres por las negligencias que pueden ocurrir en materia de salud, y pedimos al pueblo de Nicaragua, a la comunidad internacional y al mundo que no haga oídos sordos ante nuestro clamor por justicia.
¡Patria Libre para Vivir!
¡La sangre derramada jamás será olvidada!
Firmada por las arriba nombradas.