Opinión · Verdad Justicia Reparación

Hablando con Laura Guerrero en La Desbandá 2019

Por Luis Suárez, miembro de La Comuna.

Málaga, 7 de febrero, mañana soleada y fresca, estupendas condiciones para una caminata. Así pensamos quienes nos concentramos desde tempranito junto a la catedral, donde se está terminando de instalar el escenario desde el que se va a saludar y despedir a las decenas de personas que iniciaremos aquí y ahora la Desbandá 2019. El lema de este año: ‘Avanzamos contra la impunidad’. 

¿Qué nos mueve a cada cual a participar en esta marcha, tributo a miles de víctimas, la mayoría anónimas, y de reclamo de una justicia indecentemente postergada? Hay mucho que compartimos, obviamente, pero también hay motivaciones íntimas y diversas, tantas como historias de vida, historias de familia.

Laura Guerrero, 53 años, se ha cogido vacaciones de su trabajo en Ronda, un año más, para participar en la marcha de 10 días hasta Almería. Una cita que no se perdería por nada. Su presencia en esta marcha será fuente de ánimo y buen rollo para quienes la acompañamos.
Laura tiene su propia historia, personal y familiar, de lucha contra la impunidad. El abuelo materno, Juan González Moreno, fue reclutado a la fuerza en Arriate (Málaga) y obligado a luchar del lado de los golpistas, donde murió en 1938, en el frente de Córdoba.
Pero las desgracias para Juan y sus familiares no acabaron ahí; tras haber perdido su rastro, éstos acabaron descubriendo que, para mayor escarnio, sus restos se habían depositado en las criptas del llamado Valle de los Caídos, el monumento de la revancha franquista y mausoleo del dictador en Cuelgamuros.

– Laura, ¿cuándo y cómo supisteis que tu abuelo estaba enterrado en las criptas de Cuelgamuros?
– En 2016, después de una larga búsqueda apareció un registro en el archivo municipal de Jerez de la Frontera con una anotación que decía que los restos habían sido trasladados al Valle de los Caídos en 1964.

-¿Podrías resumir el proceso que ha seguido tu familia para recuperar los restos de tu abuelo?
– La búsqueda la empezó mi abuela hace 80 años, que perdió su rastro en el hospital de Jerez de la Frontera. Ella murió sin conseguir localizarlo. Cuando en 2016, por fin, descubrimos que estaba en Cuelgamuros, interpusimos una demanda solicitando la exhumación.

– ¿Cuál es ahora la situación de vuestra lucha por la exhumación y recuperación de los restos de tu abuelo?
– A día de hoy existe resolución judicial para que se exhumen sus restos, pero hemos topado con la Iglesia, de todos es sabido la negativa del Abad a cualquier exhumación.

– ¿Cómo valorarías las respuestas recibidas a lo largo de estos años por parte de las distintas instituciones públicas y judiciales?
– En todos los años en que mi abuela, una mujer campesina, estuvo con la búsqueda, nunca recibió respuestas por parte de las instituciones. Ahora que los nietos hemos tomado el relevo, tengo que agradecer la buena labor que algunas personas realizan en instituciones públicas, pero la justicia sigue siendo lenta e inefectiva.

– ¿Crees que ha valido la pena vuestra lucha, y os sentís con fuerza para seguir adelante a pesar de la falta de apoyos?
– Sí, sólo con darle voz a ellos (mis abuelos) ha valido, vale y valdrá la pena.
Nuestra abuela nos infundió tanta fuerza transmitiéndolo todo al detalle, que seguiremos luchando hasta conseguir que sus restos vuelvan a casa.

– Has participado en las tres ediciones celebradas hasta la fecha de la marcha conmemorativa de La Desbandá Málaga-Almería ¿cuál es tu motivación para hacerlo?
– Para mí, esta marcha es muy importante porque con ella le damos voz a todas esas personas que fueron víctimas del franquismo y reclamamos verdad, justicia y reparación.

Somos mucha la gente en este país como Laura y su familia clamando en un desierto de injusticia, pero ¿por qué insistir en reclamar justicia tantos años después? Porque sabemos que la razón está de nuestro lado, aunque el poder nos la niegue: El acceso a la justicia es un derecho individual inalienable; las heridas no han cerrado ni van a cerrar en falso por voluntad de un parlamento, de un juzgado o de un fraile.

Pero más allá de este derecho, no habrá verdad histórica objetiva si no hay reconocimiento judicial de los crímenes, los criminales y las víctimas. Y no habrá justicia mientras desde las instituciones los epígonos del franquismo sigan amparando a sus crímenes y criminales.

Y este año, cuando en Andalucía el paisaje se ha ennegrecido con el renacimiento de un neofascismo de capa y caspa, nos interesa particularmente recordar, desde esta carretera que se llamó de la muerte, que la impunidad del fascismo es la invitación a sus replicantes y continuadores a repetir sus fechorías.

Laura y su familia seguirán luchando; y muchos con ella recorreremos este largo camino hasta Almería, hasta Itaca, o hasta donde nos lleve la búsqueda de la justicia.