Opinion · Verdad Justicia Reparación

1966-1982 ¿Hacia el fin de la dictadura?

Por Jesús Marchante, miembro de La Comuna.

El siguiente texto es la introducción a la conferencia que el profesor Joan E. Garcés impartió en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el día 17 de octubre de 2019, dentro del acto que organizó la asociación La Comuna con el título: “1966-1982 ¿Hacia el fin de la dictadura?”, que a su vez formaba parte del ciclo organizado por el museo: “¿Volver al futuro? A ochenta años del fin de la Guerra Civil”

Buenas tardes.

Muchas gracias a todas y a todos por estar aquí, en el auditorio del viejo y bello hospital general diseñado por el arquitecto Sabatini, para compartir estas reflexiones con Joan Garcés sobre un asunto de capital importancia y del que muy pocas veces se habla con una cierta seriedad y rigor. Antes de nada, en nombre propio y en el de La Comuna, quiero agradecer al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en las personas de Manuel Borja Villel, su director, y Ana Longoni, directora de actividades públicas, la disposición que han tenido para poder organizar una conferencia como la que hoy vamos a presentar. Con un título que tal vez les resulte algo enigmático, pero que estoy seguro que saldrán de este bello auditorio entendiendo el por qué.

“Eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros…” Emilio Mola. (extraído del libro de Paul Preston El Holocausto Español).

España, el Reino de España, es un viejo país incrustado en el viejo continente europeo. Sin embargo, afirmar esto no explica gran cosa, sobre todo si, en sus entrañas, en su memoria, persiste una anomalía que produce desazón y rabia como mínimo. Sí, señoras y señores. Este país, nuestro país, después de 38 años de dictadura asentada sobre un golpe de estado cruento que fracasó y que necesitó tres años de guerra incivil de exterminio para vencer la resistencia del pueblo español que defendía la democracia, las libertades y la modernidad, asomaba la cabeza en la Europa democrática al convocarse las primeras elecciones, el 15 de junio de 1977. Las primeras, después del largo paréntesis fascista. Sin embargo, ni estas elecciones, ni las posteriores, ni tan siquiera la aprobación de la constitución de 1978, devolvieron la completa legitimidad al pueblo español, arrebatada en abril de 1939. No sólo se les hurtaba la posibilidad de retomar el régimen republicano que había seguido navegando en el largo exilio, sino que la ley de Amnistía aprobada en octubre de 1977, supuso en la práctica una ley de punto final con la que salvar de la quema a los restos del franquismo. Mejor diríamos, salvar del juicio y de la cárcel, casi segura, a los torturadores y asesinos de esa vil dictadura.

No diré yo que…”Persiste la amenaza de un golpe de estado en…” rememorando las viejas palabras que el editor comunista y revolucionario Giangiacomo Feltrinelli, pronunciara, y escribiera, sobre su país en 1969. No, no me atreveré a tanto. No obstante, sabemos, todos sabemos, aunque haya algunos que quieran mirar hacia otro lado, que hace algún tiempo que existe una deriva autoritaria y regresiva en nuestro país. No sólo por la, reciente, irrupción en las instituciones de una fuerza de extrema derecha y antidemocrática como VOX; sino por la conculcación que desde hace años se viene produciendo de la libertad de expresión y de otras, con juicios casi “sumarísimos” y, muchas veces, cárcel para artistas, cantantes, poetas, sindicalistas o simples ciudadanos que han osado ser manifiestamente libres. El Procès de Catalunya y, como consecuencia de éste, los presos políticos que están en prisión preventiva desde hace casi dos años, como si de peligrosos criminales se tratara, con acusaciones delirantes y un juicio donde, a veces, el juez instructor hacía “buenos”, por su soberbia antidemocrática, a los jueces del proceso contra Dimitrov llevado a cabo por los nazis en diciembre de 1933 por la falsa acusación de haber incendiado el Reichstag, ha tenido su sentencia en los días pasados. Que se pueda sentenciar a penas tan duras a políticos y activistas, como si se tratase de sujetos subversivos, cuasi terroristas, que ignoraran lo que la mayoría de la población de Catalunya ha expresado reiteradamente, tiene que ver con no haber sido capaces, todavía, de procesar y sentar en el banquillo a la dictadura franquista. A Dimitrov, en 1933, los jueces se vieron obligados a absolverlo. Sin embargo, ya veremos qué sucede en nuestro país en 2020.

Pero sigamos. La llamada ley Mordaza, con lo que ello comporta, o la disminución del derecho de huelga en muchos casos, son otros ejemplos de esa deriva. Por no hablar de la manipulación y exacerbación del término “terrorismo o terrorista” para acusar a unas y a otros.

Sin embargo lo más grave sigue siendo la impunidad, la permanencia de la identidad fascista y la no memoria de las víctimas, de los más de 150.000 desaparecidos y olvidados en cientos y cientos de cunetas clandestinas. La no justicia y la no reparación. Qué uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, en lengua española, Federico García Lorca, sea uno de esos desaparecidos en alguna de esas cunetas del horror y del terror, después de casi 85 años de su asesinato, me llevan a evocar y hacer mías las palabras del actor que interpreta al entrañable albañil de la magnífica película de Ken Loach, “Riff-Raff”, de 1990, cuando en el estreno del film un periodista le hace una entrevista (son los años de las políticas económicas de la Thatcher inspiradas en las teorías económicas de Milton Friedman, y la escuela de Chicago, que ya habían asolado Chile después del golpe de Pinochet, una vez instaurada la dictadura) y le pregunta: ¿“Qué opina usted de Inglaterra”? Y él le responde: ”Inglaterra es un país de mierda dirigido por fascistas…” España es un… Bueno, tal vez les suene algo exagerado. En cualquier caso, paso ahora la palabra a mi compañero comunero Horacio Sáinz Ollero, que podrá ampliar un poco más el título de esta conferencia, y hará la presentación de nuestro inestimable interviniente, Joan Garcés, que está a nuestro lado en esta mesa, el tiempo que tendrá a su disposición y el posterior debate con todos ustedes.

Muchas gracias.