Verdad Justicia Reparación

Carta abierta al ministro del Interior

Por Luis Suárez-Carreño, miembro de la Plataforma por el Centro de Memoria Cárcel de Carabanchel, y de la asociación La Comuna, presos y represaliados del franquismo.

Sr. Grande-Marlaska, usted no me conoce, me tomo la libertad de escribirle esta carta abierta por ser usted, por su cargo, el responsable máximo (salvando en todo caso al presidente Pedro Sánchez), del destino de los bienes de los que es titular su ministerio. Y, por serlo, ha sido el destinatario de un par de solicitudes de reunión que le hemos enviado desde la Plataforma por el Centro de Memoria Cárcel de Carabanchel - la primera de ellas en el mes de febrero de 2019, la segunda el pasado 1 de junio - relativas a los terrenos de la antigua cárcel, de los que es titular mayoritario la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado, dependiente de su ministerio.

El motivo de esta carta abierta no es tanto insistirle en lo que en las propias misivas ya le hemos manifestado, sino aclararle algunas cuestiones, digamos colaterales, que parecen oportunas a la vista de sus respuestas.

En carta de 7 de marzo de 2019 firmada por su entonces Director de Gabinete se afirma, como toda respuesta, que ‘estos terrenos están pendientes de diversos trámites urbanísticos con el Ayuntamiento de Madrid’. En el mismo tenor, su Directora de Gabinete actual, en su respuesta de este mes de junio, nos indica que ‘actualmente se encuentra en curso la tramitación de la promoción de la ejecución del planeamiento urbanístico respecto a estos terrenos’; punto final.

¿Ya está? La memoria de una cárcel construida por presos políticos e hito urbano del suroeste madrileño; principal prisión de presos políticos del franquismo; escenario de motines y luchas sociales en la transición; un atentado urbanístico y patrimonial mayúsculo en los años de la burbuja; buena parte, en suma, de la historia de nuestra ciudad y país... La memoria sentenciada y enterrada por la burocracia en un instante, pocos días antes de que la vicepresidenta primera de su mismo gobierno afirmase en el Congreso: ‘No tenga ninguna duda del compromiso de este Gobierno con la memoria democrática’ (respuesta a la diputada Isabel Pozueta el 17 de junio).

Sr. ministro, primera aclaración: las personas que representamos a la citada Plataforma, es decir, sus aspirantes a interlocutores, somos adultas, en el uso de nuestras facultades cognitivas y de razonamiento, conocedoras de - o familiarizadas con - la realidad social y urbana de esta ciudad y país. Esto es algo que confiábamos que usted daría por hecho y que, en todo caso, pensábamos se deducía de las propias cartas, en las que, con la lógica brevedad y voluntad de concisión, exponíamos por qué la creación del Centro de Memoria (CM) en los terrenos de la cárcel es una idea tan coherente- incluso exigible - con una política pública de memoria democrática como viable desde el punto de vista urbanístico.

Y, sin embargo, incomprensiblemente, a tenor de las respuestas recibidas, nos toman por personas ajenas por completo al contexto temporal y geográfico en el que nos encontramos. Francamente, esto nos ha molestado. Se llama falta de respeto.

Vamos a ver, en cuanto a la situación urbanística de los terrenos, ambas respuestas son igualmente falaces. Los terrenos tienen un plan parcial de reforma interior aprobado definitivamente por el ayuntamiento en 2010, así como un convenio ratificado con carácter definitivo con el propio ayuntamiento en 2015, por lo que el desarrollo solo está pendiente del inicio de su ejecución por parte de la propiedad, es decir, del Ministerio del Interior. Iniciativa que por la razón que sea no se han decidido emprender en estos años.

La realización del CM no supondría necesariamente una alteración significativa de la ordenación y las condiciones urbanísticas vigentes en esos terrenos. Y aunque supusieran una alteración, esto sería perfectamente negociable y justificado, siendo obviamente mucho más importante el fin perseguido que las posibles trabas administrativas. Pero es que, además, la opción de realizar el CM en el antiguo Hospital Penitenciario, única edificación en pie de la antigua cárcel - ocupado hasta fecha reciente por el denominado CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) de Aluche - facilitaría enormemente las cosas tanto urbanísticamente como en términos de coste.

En síntesis: la pelota está en el tejado del ministerio, y no en ningún insondable trámite o proceso urbanístico; nuestra propuesta no sólo responde al interés general, sino que es perfectamente factible.
Por otra parte, ministro, a lo largo de estos meses, casi año y medio, no ha tenido usted la deferencia de concedernos ni una posibilidad de encuentro, ni siquiera se ha dignado contestar a nuestras peticiones de reunión. Pero es que usted no está ignorando a cuatro iluminados; como sabe, o debería saber, esta plataforma representa a muchas personas de la sociedad madrileña: habitantes y asociaciones de los barrios próximos a la cárcel; colectivos memorialistas, ecologistas y de defensa del patrimonio colectivo; sindicatos; representantes del mundo de la cultura y el arte; profesionales… hemos realizado actos, encuentros, recogidas de firmas… y le podemos asegurar que usted está ignorando, con una prepotencia que nunca hubiéramos supuesto, a mucha gente de esta ciudad.

También es cierto que usted lo único que hace es seguir una estela ominosa que arranca en 2008 con la demolición de la cárcel y continúa hasta ahora con un alcalde que, en de sus primeras decisiones, eliminó la partida reservada por la anterior corporación para erigir un memorial de esta cárcel. Porque en este país, que ha santificado el olvido y la injusticia histórica, dejarse llevar por la corriente negacionista es cómodo; y a la inversa, hace falta un mínimo de valor y compromiso para defender la memoria colectiva y democrática. Usted se ha retratado con sus respuestas, y nos ha defraudado, pero le aseguro que tampoco nos van a detener sus desaires, como no nos detuvieron sus predecesores memoricidas.

Una sugerencia final, ministro: quizás debería informar usted a su gobierno, y a los grupos políticos que lo integran - que han presentado no hace mucho sendas iniciativas legislativas en materia de Memoria Democrática e Histórica - que a su departamento este tema no le importa lo más mínimo. Nosotros al menos nos damos por enterados y actuaremos en consecuencia.