Verdad Justicia Reparación

Un pez y una cuchara

Un año sin Chato Galante

Montse Fajardo, integrante de la Iniciativa Galega pola Memoria

Querido Chato:

Hace un año ya. Un año. El mismo tiempo que tuvimos en Galicia para aprender de ti. Tanto en tan poco margen. Fue un año extraño este, como si te llevaras contigo todos los abrazos, todos los labios que se abrían en una sonrisa nada más verte… Creo que no te iba a gustar esta época. Existe demasiado miedo, demasiada soledad, y todas las bocas permanecen tapadas. Eso sí, sonreirías al saber que ni así consiguieron callarnos. En la Tierra de los rumorosos da costa verdecente que tú cantabas a gritos con el puño en alto, seguimos avanzando por el camino que marcaste. ¿Sabes que los salmones migran desde el océano para remontar el río y dejan una nube de desove en la parte más alta? Ese viaje, que coincide con el final de su tiempo, posibilita que continúe el ciclo con nuevos peces que también atravesarán el océano. Pues a mí me gusta pensar que Galiza fue tu remontada. Que lanzaste aquí tu mensaje final contra la impunidad para que tuviésemos crecida de río y el curso del agua se hiciese imparable.

Y es imparable.

En este año duro también hubo tiempo para la victoria. Para las pequeñas hazañas y las hazañas grandes. Para nuevas jornadas contra la impunidad, para nuevas querellas de familias gallegas, para recordarte en San Simón y para una sentencia histórica en Meirás. Claro que llegaron los de siempre y quisieron tumbarla, pero tiramos de cuchara y seguimos cavando, como hacías tú, poco a poco, para lograr hallar algo de luz en el túnel inmenso que aún nos separa de la verdadera democracia, la que garantice la verdad, la justicia y la reparación para todas las víctimas del franquismo. Seguiremos siempre cavando para ganar esta guerra en la que tú empleaste tantas batallas.

Me da pudor escribir que es duro luchar sin ti, que te echamos de menos. ¿Qué dirá La Comuna de presxs políticxs? ¿Qué dirá Almudena? ¿Qué dirá Gus? ¿Qué dirá Justa del plañidero pueblo gallego que llora la injusticia de poder remar contigo solo un año? Pero es así: tenemos morriña de ti, Chato, tenemos saudade. Necesitábamos tu constancia, tu clarividencia, tu humanidad a borbotones, para lograr dar pasos con más fuerza. ¿Sabes que las costumbres del salmón pueden alterar el lecho de los ríos? ¿Es increíble, verdad? Que un animal tan pequeño, de maneras tan suaves, pueda cambiar lo que lleva siglos sedimentando. Pero así es, y como hacen los peces, así lo haremos. Cogeremos la lección que dejaste en tu último viaje y cambiaremos los cimientos del Estado, desharemos lo que quedó atado y bien atado y saldremos del túnel con el puño en alto.
Después brindaremos por ti, compañero. Por la suerte de haberte visto brillar, como el salmón en el salto, durante ese breve instante en que la vida te llevó a remontar el Miño con tu cuchara en la mano.