Verdad Justicia Reparación

Palabras urgentes por Pilar Estébanez

Por Luis Suárez-Carreño, miembro de La Comuna

Si muero,
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).
El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).
¡Si muero,
dejad el balcón abierto!
(Federico García Lorca)

Pilar ha fallecido la noche del 16 de septiembre rodeada de su numerosa familia, habiéndose despedido en los días anteriores de una parte de la interminable lista de personas que la han querido, y asumiendo con entereza el final que su enfermedad presagiaba.

Pilar desplegó su inagotable generosidad y solidaridad en muchas causas a lo largo de una vida plena y fructífera. Como médica especializada en salud pública y humanitaria dejó su impronta en mil empeños: desde la creación de redes asistenciales pública, a la lucha contra el SIDA (recibió un reconocimiento de Naciones Unidas), o a la cooperación humanitaria internacional (fundadora de Médicos del Mundo-España y de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria). Ya fuese desde la administración, desde un cargo público (fue concejala en Madrid a principios de los 2000), desde la academia o desde el voluntariado de la sociedad civil, siempre puso sus conocimientos y energía al servicio de los grupos de población más débiles y excluidos.

Una de las últimas causas a las que se entregó fue la de la memoria y la justicia, en concreto desde La Comuna. asociación de presxs y represaliadxs por la dictadura franquista, de la que fue miembro desde su fundación hace 10 años. En este tiempo, Pilar ha sido una compañera lúcida y comprometida, entrañable y fraternal, que nos ha aportado su rica experiencia humanitaria y militante.

En la lucha contra la impunidad y por la memoria democrática, que es frecuentemente ingrata y frustrante por la recalcitrante indiferencia del poder, con su entusiasmo y optimismo contagiosos, Pilar nos ayudó a no desfallecer. Y es que para ella ninguna causa estaba perdida, cuanto más empinada y lejana fuera la cumbre a alcanzar más le estimulaba su ascenso: ya fuera la lucha contra el hambre y la desigualdad en África, o la lucha contra la impunidad del franquismo aquí. ¿Retos utópicos? La trayectoria de Pilar ha sido demostración de que una vida que no cuestione los límites, las convenciones y los tabúes no merece vivirse, al menos no será una vida plenamente realizada.

Aunque también tuvo una fértil vertiente teórica, Pilar demostraba su compromiso sobre todo en los hechos, en el terreno, codo con codo, en equipo, como buena organizadora y compañera que siempre fue.

En los últimos años participó activamente en muchos de los proyectos que hemos emprendido: por el enjuiciamiento de Martín Villa; en defensa del Centro de Memoria de Carabanchel; en la reivindicación de la memoria de la silenciada represión contra las mujeres en la dictadura; en la preparación del primer curso sobre Memoria Democrática y Justicia que el próximo mes de noviembre se va a impartir en la Universidad Carlos III… O acompañando en las marchas de La Desbandá, de Málaga a Almería.

Pero Pilar fue mucho más que una compañera, fue una amiga igualmente solidaria en las distancias cortas, en el tú a tú; acogiendo inmigrantes o refugiados, acompañando en el dolor y en las dificultades. Y también montando las mejores y más generosas fiestas.
Pilar, aunque nos faltará tu calor, tu inteligencia y tu ánimo, nos seguirá moviendo tu ejemplo. No nos vencerá el desmayo por la magnitud o el aparente irrealismo de nuestra causa. Seremos de tu misma madera incombustible, soñadora, rebelde.