Verdad Justicia Reparación

Teófilo del Valle, Elda 24 de febrero de 1976. Otra muerte impune

Por Manuel de Juan

A última hora del día 24 de febrero de 1976, un grupo de jóvenes, entre los que estaba Teófilo del Valle, increpó y lanzó piedras al paso de un autobús de la comitiva  de la Policía Armada ya en retirada hacia su cuartel en Alicante. Los "grises" llevaban dos días en Elda y Petrer reprimiendo a los trabajadores del calzado tras jornadas de movilizaciones.

El autobús se detuvo y bajaron varios policías pistola en mano. Los jóvenes se dispersaron inmediatamente y corrieron  por las estrechas calles del casco antiguo de Elda. A 300 metros del lugar del incidente el policía armado Daniel Aroca, al ver que Teófilo del Valle se le escapa, le dispara varios tiros. Una bala acertó en el tobillo, otra, mortal, le entró por la parte de atrás de su cabeza.

El día anterior, en Elx, diez mil trabajadores se habían sumado a la huelga. Todo el corredor del Vinalopó, núcleo de la industria alicantina del calzado, estaba movilizado. El Sindicato Vertical franquista hacía aguas y nuevos sindicalistas, aun en la ilegalidad, reclamaban participar en la negociación del convenio colectivo del calzado y mejores salarios en un momento de alta inflación. Las exigencias de libertades, de sindicatos obreros y de freno al despido libre acompañaban cada movilización.

El día 24 en Elda el recién elegido alcalde Francisco Sogorb tuvo, a primera hora de la mañana, una discusión en su despacho con el capitán de la Policía Armada Carlos Holgado Martín a quien reclamó  que no hubiera cargas ni patrullas por las calles eldenses. La orden del gobernador civil Benito Sáez de dejar actuar a la Policía Armada le llega a Sogorb directamente por teléfono. Durante todo ese día los grises cargaron una y otra vez impidiendo concentraciones y asambleas informativas.

La jornada que acabaría con la muerte de Teófilo comenzó el día anterior,  el lunes 23, con una asamblea en la plaza de Castelar de varios miles de trabajadores que se dirigieron en manifestación hasta Petrer, ciudad colindante y también zapatera. Al llegar a la sede del Sindicato Vertical, en pleno casco urbano, los grisesdisolvieron la marcha con extrema violencia en un paseo con escasas salidas bloqueado por  vehículos policiales. El resultado, decenas de heridos y contusionados. El parte policial al Gobernador Civil, al que hemos tenido acceso, alegó falsamente que la carga respondió a la actitud violenta de los dirigentes y al lanzamiento de piedras.

El juez Ferrer Barriendos, al frente del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Elda ordenó las diligencias. Se recogieron seis casquillos de bala, en la calle San Roque, a  unos 50 metros de donde cayó herido  mortalmente Teófilo. Las declaraciones de los policías indicaron que bajaron del autobús al grito del sargento de "¡A por ellos!". Ningún policía recibió impactos de piedras. En la autopsia, los forenses extrajeron la bala alojada en su cabeza. El informe de balística posterior confirmó la autoría y descartó que fuera un rebote. El policía disparó directamente al cuerpo de Teófilo para que parara en su huida.

A primera hora del día siguiente, el presidente de la Audiencia de Valencia llamó al juez Ferrer y le trasladó la irritación del Ministerio de Gobernación por haberse atrevido a mandar a prisión a un policía y le conminó a pasar el asunto a la jurisdicción militar sin ningún tipo de informe. Horas después, el fiscal del distrito territorial de Alicante al que pertenece Elda, Martínez Abarca, se personó ante él y le llevó las mismas órdenes de la Audiencia Provincial de Alicante.

A pesar de ello, el juez se mantuvo en su decisión, calificó la acción como delito de homicidio y dio traslado de los autos a la jurisdicción militar, manteniendo la prisión provisional para Aroca. La desproporción observada por el Juez entre la andanada de piedras y la reacción del policía Aroca disparándole hasta 6 veces le hace mantenerse en su decisión. El juez constata que el policía armado Aroca no disparó al suelo ni al aire, sino al cuerpo. El informe de la propia Guardia Civil y las fotos que hizo el propio juez, obrantes en el sumario, lo confirmaban.

El 26 de febrero amaneció en las ciudades de Elda y Petrer con un paro general y día de luto, acordado la tarde anterior en una asamblea en la iglesia de San Francisco de Sales, que paralizó cientos de fábricas. Por la tarde, tras el funeral celebrado en esa misma iglesia abarrotada de gente,  una gran manifestación de duelo recorrió las calles de Elda hasta el cementerio. Más de 20.000 personas, acompañaron el cuerpo de Teófilo y a su familia.

Al terminar el acto en el cementerio, más de un millar de personas se dirigieron  en manifestación al ayuntamiento a reclamar la libertad de los otros jóvenes detenidos. La Guardia Civil con metralletas vigilaba los accesos al lugar donde estaban detenidos. El alcalde Sogorb les informó de las promesas que le dio el propio Fraga en Madrid y desactivó la protesta. Sin embargo, se mantuvo la acusación de agresión a la fuerza armada y fueron enviados a la cárcel. Tardarían tres semanas en recobrar la libertad. Un Juzgado Militar les procesó y  les impuso la pena igual a los días que habían estado detenidos.

Los periódicos del día 26 publicaron una Nota del Gobierno Civil en  la que el Gobernador difunde falsamente que los policías "al sonar algunos disparos, hubieron de hacer uso de las armas". Habla igualmente de  "la violencia del ataque" y de la necesidad de "repeler la agresión por los medios disuasorios ordinarios", cuando el material antidisturbios no se utilizó por ir guardado en la parte trasera del autobús. Los policías utilizaron sus pistolas reglamentarias en la persecución.

Cuatro meses después tuvo lugar el Consejo de Guerra sobre la muerte de Teófilo. El tribunal se formó exclusivamente por militares, dos de ellos eran del mismo cuerpo de la Policía Armada. Ante las pruebas contundentes, el Tribunal Militar tuvo que reconocer que los hechos  eran constitutivos de un delito de imprudencia temeraria con resultado de homicidio y declaró probado que el autor material era Daniel Aroca del Rey. Sin embargo, aplicó la eximente de la responsabilidad  criminal "por obrar en cumplimiento de un deber". Quedó absuelto penalmente y también de su responsabilidad civil. Se le negó a la familia la indemnización pedida por el propio Fiscal Militar. Los gastos del entierro no se llegaron a pagar tampoco.

Antonio del Valle, padre de Teófilo intentó sin éxito personarse en el Consejo de Guerra.  La sentencia tampoco abordó la posible responsabilidad de la cadena de mando: del sargento Ballesteros que dio la orden de perseguir a los jóvenes, del capitán Carlos Holgado que se encargó de cumplir las órdenes del gobernador ni tampoco del ministro  Martín Villa que sustituía ese día 24 a Manuel Fraga en el Ministerio de la Gobernación. Impunidad para todos ellos.

Hoy en 2022, cuarenta y seis años después un sentimiento de desazón alberga a su hermano mayor José Antonio que considera que aquel asesinato quedó impune y sigue reclamando justicia.

Una plaza lleva el nombre de Teófilo del Valle en Petrer desde 2002 y otra en Elda, desde 2019.

Alicante y Elda, 18 de febrero de 2022.

Imágenes: 1. Teófilo del Valle, en 1974 (foto cedida por la familia). 2. Más de 20.000 personas se dirigen al cementerio de Elda a decirle el último adiós a Teófilo del Valle  (Foto Carlson).