En la cumbre de la pobreza

Tax is in the air – El impuesto está en el aire

"Ya sabemos lo que hay que hacer. Hagámoslo."

Estas palabras se las he oído a varias personas ya desde que empezaron los eventos de la Cumbre de Revisión de los ODM en Nueva York. A la primera a la que se lo oí fue a Ngozi Okonjo-Iweala, actual Directora Ejecutiva del Banco Mundial y anterior Ministra de Economía de Nigeria, en un brunch en el hotel Waldorf-Astoria organizado para que los miembros de las delegaciones oficiales que ya habían llegado a Nueva York la víspera pudieran hablar libremente sobre la situación de las mujeres respecto a los ODM. Okonjo nos pedía que no se hablase de esta cumbre por las declaraciones sino por lo que había pasado después. Ella sabía qué había que hacer, todos los que estamos aquí lo sabemos: invertir en las mujeres campesinas, hacer gratuita la educación y la salud para las mujeres y los niños, distribuir medicamentos genéricos... y conseguir dinero para hacer todo eso.

De esto último se habló mucho ayer y hoy, casi más que de todo el resto. Aparecía en todas las mesas de discusión y desde intervenciones de todos los continentes. "Los ODM no se han alcanzado por una cuestión meramente de medios", dijo el Alto Representante de la Unión Africana, Jean Ping, en el evento del Grupo Piloto sobre Financiación Innovadora para el Desarrollo.
En una sala enorme y tan abarrotada que se han tenido que intercalar filas de sillas entre las filas de butacas ya dispuestas, la Reina Rania, el ministro japonés Maehara, el Comisario europeo de Desarrollo, Andris Piebalgs, el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, el ministro belga de Desarrollo y otra larga lista de personalidades se han desgañitado, a falta de micrófono - parece mentira la guerra que están dando las tecnologías en la meca del i-phone -, para decir que ya sabíamos qué fuentes innovadoras eran necesarias y cómo comenzar a implementarlas. Muchos han hecho un paralelismo entre lo que pasó cuando se comenzó de hablar de una tasa en los billetes de avión y los 160 millones que Francia está consiguiendo cada año para distribuir medicamentos en los países empobrecidos. Cuando se nombraban las palabras "posible" o "justicia", se desataban los aplausos, porque todos tenemos el cálculo en la cabeza e que una tasa sobre transacción de divisas generaría 200 veces esa cantidad, y una tasa sobre el conjunto de las transacciones financieras la elevaría al orden de las centenas de miles de millones.

Por eso no es de extrañar que, cuando le ha tocado el turno al ministro Moratinos, él haya desatado una ovación. El ministro ha estado potente y elocuente en intervención, más que otros días, quizás porque lo ha hecho a capella, sin papeles, sin micrófono y sin traductores. Pero no ha sido por eso por lo que más de 400 personas le han jaleado. Ha sido porque sus palabras han sintetizado el sentir general de la sala: "No más informes. Sabemos lo que tenemos que hacer. La tasa sobre las transacciones de divisas es simple, útil y factible." Moratinos andaba valiente hoy –el jefe ya ha puesto el nombre de España en este tema- y ha ofrecido respuestas a las preguntas que faltaban por contestar:

- ¿A dónde irá el dinero? A financiar la lucha contra la pobreza y los ODM, y saldrá del sistema financiero.
- ¿Quién lo gestionará? Se recaudará a nivel nacional pero se organizará un sistema de rendición de cuentas que asegure la transparencia.
- ¿Cuándo puede hacerse? No hay que esperar que lleguemos al 2015, en el G20 de Francia puede aprobarse ya.
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Ha sido significativa la propia respuesta que ha dado a su última pregunta. "¿Cómo lo haremos?". Moratinos ha negado las voces que hablan de la decadencia de Europa en el plano internacional frente a los países emergentes u otros. En cambio, ha afirmado que la Unión Europea liderará esta operación y, con rotundidad, ha exclamado "¡nosotros seguiremos adelante!", dando a entender que los países del euro están dispuestos a comenzar el camino hacia una tasa sobre transacciones financieras organizando ya una tasa sobre el mercado del euro. No sé si Moratinos había escuchado a Merkel en su discurso, pero seguro que Elena Salgado sí que va a tener que oír mucho de este tema: si el resto de miembros del Grupo Piloto acepta la invitación de Moratinos, España ocupará la presidencia rotatoria después de Japón. O sea, en el G20 de Francia.