En la cumbre de la pobreza

Sin rescate

Si un día su hijo, con una pierna escayolada, se cae a la piscina y no sabe nadar, no se pare a explicarle cómo se nada a braza. Tampoco se le pida que se quite la escayola mientras está nadando. Salte al agua.

A mí me parece lógico, y espero que a usted también.

Pero a los líderes mundiales no.

A los líderes mundiales les preocupa mojarse la ropa. Les preocupa que sus votantes les vean haciendo concesiones ante extranjeros, les preocupa que los mercados les roben una letra, les preocupa que algunas empresas no quieran financiarles la siguiente campaña o, incluso, financien otra campaña en su contra.

Estas preocupaciones les hacen perder la lógica, y por eso, después de tres días de discursos, actos, anuncios y fotos, no se han tirado al agua y dejan que 1.400 millones de personas se ahoguen en la mayor miseria, la miseria de perder la dignidad mientras otros semejantes te ven luchar con la escayola puesta.