En la cumbre de la pobreza

Presupuestos, la prueba del algodón

Pongo un pie en España y lo primero que me encuentro (además de una pancarta de bienvenida) es a Elena Salgado con los presupuestos calentitos.

Es un acierto estratégico de Naciones Unidas convocar las Cumbres de Revisión de los ODM a finales de septiembre. Porque así los ciudadanos y ciudadanas a los que nos han llamado la atención las promesas de nuestros Gobiernos con las personas más pobres, tenemos la oportunidad de pedir que éstas se cumplan inmediatamente. La mayoría de países ricos, especialmente los europeos, discuten los presupuestos públicos durante el otoño. Después de que incluso la poco espléndida Ángela Merkel volviera a comprometerse con el 0’7%, va ser más costoso para los "fontaneros" gubernamentales encontrar una excusa para justificar al respectivo Presidente, Presidenta o Primer Ministro por, apenas unos días después de haberse comprometido en primera persona con los Objetivos del Milenio, dar por buena una disminución de la ayuda al desarrollo en los presupuestos para 2011.

Otras de las cosas que se han comprometido estos días en Nueva York, como el cambio anunciado por Obama a una cooperación al desarrollo más enfocada a la lucha contra la pobreza que a los intereses geoestratégicos o el apoyo de un sector significativo del G20 a la introducción de impuestos sobre las transacciones de divisas y otros productos financieros, se van a tener que ver a más medio plazo. Lo segundo, además, será más manipulable políticamente, porque siempre se podrá alegar que otros países no han accedido a pesar de que uno lo haya peleado presidencialmente.

Pero lo bueno del 0’7% es que cada año, sin ambigüedad, podemos saber si se cumple o no. Los gobiernos siempre hacen contabilidad imaginativa con la ayuda al desarrollo, pero ahí estamos Intermón Oxfam junto a la Coordinadora de ONGD española, o la red de vigilantes de la ayuda Aid Watch de la coordinadora europea CONCORD, para pasar auditoría y poner los números en su lugar.

Este año en España el presidente Rodríguez Zapatero anunció un recorte de 600 millones entre 2010 y 2011. Pocos días después, Salgado hacia órdago y anunciaba que el recorte iba a ser de 800 millones. Así vamos mal para el 0’7%. Sabemos que corren malos tiempos para las políticas sociales en España, y las ONG que trabajamos en cooperación internacional no pensamos que sea más justo poner recursos en la ayuda al desarrollo que en proteger a los más vulnerables en nuestro país. No somos mercenarios ni defendemos nuestro business. Pensamos que se pueden sacar los recursos de otros lados. Pensamos también en cuánto cambian los números de un país a otro, de un sector a otro. En Sierra Leona, 65 millones de euros han significado que todas las mujeres embarazadas, madres lactantes y niños y niñas menores de 5 años cuentan ahora con sanidad gratuita garantizada este año. En Europa, 65 millones no es ni una cuarta parte de lo que cuesta un caza eurofighter. ¿Cuántos Sierra Leona cabrían en esos 800 millones? ¿Serán sólo 800 millones o el jueves descubriremos más recorte? ¿Eran de verdad las palabras de Zapatero, de Sarkozy, de Merkel, de Clegg en Nueva York, o estábamos ante un espejismo?